Mostrando entradas con la etiqueta Senderos de Gran Recorrido (GR). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Senderos de Gran Recorrido (GR). Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de octubre de 2023

GR 167. Entre el Sorbe y el Bornova (Sierra Norte de Guadalajara)

Datos de la ruta:

  • Desnivel: 1600 m
  • Distancia: 57 km
  • Actividad: senderismo (2 días)
  • Dificultad: recorrido exigente por la distancia y en cuanto a orientación en algunos puntos. En líneas generales está bien señalizado pero hay algunos puntos de duda (recomendable llevar track). Se pasa por pocos pueblos y por los que se pasa no tienen muchos servicios, por lo que requiere planificación. Fuentes en los pueblos

Recorrido

Decidimos, por pura cuestión de logística, iniciar el recorrido en el pueblo de Cantalojas, a las mismas puertas del hayedo de Tejera Negra, en el corazón de la Sierra Norte de Guadalajara.

Día 1. Cantalojas-Condemios de Arriba (27 km-880 m+)

Dejamos Cantalojas por las pistas que salen al sur del pueblo en dirección este. Estas pistas se adentran en praderas de ganado paralelas a pequeños arroyos. Primero paralelos al arroyo de Prado Cerezo y, tras descender algunos metros, junto al arroyo de Ramón. 

Atravesamos las aguas del arroyo de Ramón. Los prados aparecen delimitados por muros de piedra. Los robustos árboles ofrecen su sombra. Iniciamos una subida suave hasta alcanzar un pequeño collado. Una indicación del GR-167 nos anuncia la proximidad del castillo de Diempures, así que nos desviamos, apenas 100 m, del camino para acercarnos.

Castillo de Diempures
Castillo de Diempures

Son escasos los restos, apenas la puerta de acceso, que permanecen de esta fortificación del siglo XIII construida en pizarra. Su situación ofrece una panorámica extraordinaria de la confluencia de los arroyos tributarios del río Sorbe. 

sábado, 17 de julio de 2021

GR 260 Vuelta al Moncayo

 

La magnífica figura del Moncayo (o Pico San Miguel) se impone, con sus 2.314 m de altitud, en esta ruta que recorre sus laderas y sus bosques. El GR 260 Vuelta al Moncayo (también conocido como Calcenada por la famosa marcha que se organiza en Calcena cada año que lo recorre) nos permite acercarnos todo lo posible sobre las dos ruedas a esta cumbre emblemática que separa las tierras sorianas y zaragozanas, máxima altura de ambas provincias. 

GR 260 Vuelta al Moncayo

A través de los caminos y pequeñas carreteras que discurren por las faldas del Moncayo nos acercaremos a conocer las numerosas localidades que han vivido con el este gran vigia como referencia y rodeados de una naturaleza que, en este final de la primavera, presenta sus mejores galas.

Nuetro recorrido coincide en algunos tramos con otro GR: GR 90 Sendero Ibérico zaragozano y su variante GR 90.1. También vimos indicaciones del Camino de la Vera Cruz. Concretamente comparte trazado con los siguientes caminos y tramos:

Un recorrido muy exigente y no muy aconsejable para aquellos que no les guste sufrir en exceso. 

martes, 25 de mayo de 2021

GR 63 Senda de Viriato (Toledo)

Nos situamos en el límite de la provincia de Toledo y la provincia de Ávila. Próxima a Talavera de la Reina, en la parte más oriental de la Sierra de Gredos, nos encontramos con una coqueta sierra: la Sierra de San Vicente recorrida por el GR 63. En estas tierras escarpadas, entre los valles del río Tiétar y el río Alberche, sitúa la leyenda al famoso caudillo lusitano que buscó refugio en estas tierras en su infatigable lucha contra los romanos.

 

GR 23 Senda de Viriato
GR 23 Senda de Viriato

Durante la conquista romana de Hispania fueron muchos los jefes indígenas que se enfrentaron al poder romano, pero de pocos se puede reconstruir su historia. De todos ellos, Viriato quizá sea el máximo exponente de todos ellos y de la resistencia contra roma, una historia convertida en leyenda. A partir del 150 a.C Viriato ya estaba al frente de las tropas lusitanas y se termninaría convirtiendo en el protagonista de las guerras entre lusitanos y romanos contra los que luchó utilizando estrategias de guerra de guerrillas. Tras numerosas victorias y diversos tratados con Roma, Viriato fue perseguido por las tropas romanas hasta los territorios vetones donde finalmente sería traicionado por sus lugartenientes.

El GR 63 se empapa de toda esta leyenda para transportarnos a una pequeña sierra que, por estrechos senderos y caminos empinados, nos invita a conocer un pequeño rincón siempre a la sombra y, en gran medida, empequeñecida por las majestuosas montañas de la sierra de Gredos.

Esta ruta del GR 63 Senda de Viriato la hemos compartido en nuestra web Viajar en bici, esperamos que os guste. 

sábado, 11 de enero de 2020

GR 23 Sendero de La Litera

Para completar nuestro paso por la Comarca de La Litera, compartimos nuestro recorrido a lo largo del GR 23 (Sendero de La Litera)

Este recorrido lo realizamos en dos días con las bicicletas y fue una auténtica gozada, aunque hay que tener en cuenta que tiene varios tramos no ciclables o de ciclabilidad limitada.

GR 23. Ermita de Vilavella (Baldellou)
GR 23. Ermita de Vilavella (Baldellou)

Os dejamos el enlace de esta ruta en nuestra página específica de viajes en bicicleta: viajar en bici.

Esperamos que os guste el recorrido y que disfrutéis con este GR 23 (Sendero de La Litera)

domingo, 17 de noviembre de 2019

GR 303. Sierra del Rincón (Sierra de Guadarrama. Madrid)

Datos de la ruta:

  • Desnivel: 2300 m
  • Distancia: 58 km
  • Actividad: senderismo (dos días)
  • Dificultad: ruta dura por la distancia y el desnivel (quizá más apta para hacerla en tres días). Algunos puntos muy mal señalizados que hacen difícil seguir el recorrido sin llevar track (desvíos con señales poco visibles y sin señales verticales; puntos dudosos con otros GRs o caminos). 

Descripción

Ruta que transcurre allí donde la Sierra de Guadarrama se une a la vecina Sierra de Ayllón. Este recorrido nos llevará por los caminos de la Sierra del Rincón (más conocida como Sierra Pobre) siguiendo antiguos caminos.

Día 1. Puebla de la Sierra-Montejo de la Sierra (28 km-1150 m)

Nuestro lugar de salida lo elegimos en Puebla de la Sierra, una preciosa localidad encerrada en un circo de difícil acceso. Nuestros primeros pasos nos llevan hacia el río de la Puebla, que discurre a los pies del cementerio, donde nos esperan los resplandecientes colores del otoño.

Descenso al río de la Puebla
Descenso al río de la Puebla

El cielo está oscuro, amenaza agua desde primera hora de la mañana. Esa oscuridad hace que los tonos ocres se vean con una luminosidad muy especial. Las señales del GR 303 nos indican el camino a seguir.

jueves, 19 de mayo de 2016

Descenso del río Esgueva (Burgos-Valladolid)

Esta ruta une, a lo largo de 220 km, las ciudades de Burgos y Valladolid. Hacia la mitad de la ruta, nos uniremos al río Esgueva en su nacimiento para acompañarle en su recorrido hasta su desembocadura, en el río Pisuerga (Valladolid). En nuestro camino nos cruzaremos con otras rutas como son el Camino del Cid o el Camino de la Lana, y algún sendero de gran recorrido.

Un recorrido perfecto para los días de primavera en los que la naturaleza nos muestra sus mejores galas y podemos disfrutar de sus colores, olores y sonidos, llenos de vida.

Día 1. Burgos-Santo Domingo de Silos (69 km-650 m)

Iniciamos nuestro recorrido en la magnífica ciudad de Burgos, por cuestiones logísticas, muy cerca de la estación del tren. En nuestro primeros compases seguimos anchas avenidas con poco tráfico y  los carriles-bici.

Carril-bici. Río Arlanza

sábado, 23 de abril de 2016

Barranco del río Mesa y Hoz Seca. GR 24.1 (Calmarza. Zaragoza)

En esta ruta recorreremos parte del GR 24 y el ramal GR 24.1 , realizando una ruta circular de unos 17 kilómetros y poco desnivel, llena de encantos.

Iniciamos nuestra andadura en el pequeño pueblo de Calmarza, situado en el corazón del Barranco del río Mesa y muy próximo al más conocido Jaraba, debido a sus aguas termales. Dejamos el pueblo con las primeras gotas del día y siguiendo las indicaciones del GR 24 hacia Jaraba, en la parte alta del pueblo, tomamos un estrecho sendero que transcurre por la ladera aterrazada del pueblo, sin duda, lugar de antiguos huertos hoy abandonados a las hierbas.


Salida de Calmarza

Esta senda nos deja en la carretera Z-453 que recorre el Barranco del río Mesa. Seguimos durante un par  de kilómetros la carretera, siguiendo las señales blancas y rojas que nos indican que estamos siguiendo el GR, hasta que huimos de los coches siguiendo los carteles, para aproximarnos al cauce del río, que en un primer momento atravesamos, alejándonos un poco más del asfalto.

Puente sobre el río Mesa 

A pesar de econtrarnos tan cerca de la carretera el camino es sinuoso y bonito, con buenas panorámicas de las paredes que escoltan el exiguo cauce del río y donde numerosas aves encuentran refugio, entre ellas majestuosos buitres. El sendero se abre camino buscando los rincones más escondidos, evitando el cauce y las altas paredes.

 GR 24. Barranco del río Mesa

En todo momento vamos a pocos metros de la carretera comarcal, poco antes de que ésta se abra camino a través de la roca por un par de túneles, la senda se desvía siguiendo fielmente el cauce del río y adentrándonos en un precioso rincón, donde el río discurre con pocos sobresaltos. 


  Río Mesa

Es el único punto donde perdimos un poco las indicaciones, pero realmente no hay pérdida posible, ya que no hay más seguir la corriente. A los pocos metros la senda nos deja de nuevo en la carretera para abandonarla de nuevo a nuestra izquierda, siguiendo indicaciones muy claras del GR, para subir hasta el pie de unas pequeñas paredes surcada por vías de escalada, esta zona es bastante conocida entre los practicantes de este deporte. 

Zona con vías de escalada

A los pocos metros nuestros pasos se reencuentran con la pequeña carretera, que seguiremos hasta alcanzar la entrada a la Hoz Seca, tras pasar por un merendero y disfrutar de los majestuosos buitres volando sobre nuestras cabezas. 

La entrada a la Hoz Seca no tiene pérdida ya que está indicada (hay carteles) y desde la carretera se puede ver en lo alto la Ermita de Nuestra Señora de Jaraba, construida en el siglo XVIII sobre un edificio anterior y con horarios de visita algo restringidos, por lo que no pudimos visitarla. 

Ermita de Nuestra Señora de Jaraba

En la Hoz Seca abandonamos el GR 24, que prosigue hacia Jaraba siguiendo el río Mesa, para tomar uno de sus ramales, el GR 24.1. El primer tramo del barranco, hasta el desvío a las pinturas rupestres, sigue una amplia pista que se abre camino entre las inmensas paredes.


 Pista en la Hoz Seca

En estos primeros kilómetros de recorrido está indicada una ruta interpretativa con numerosos paneles donde se explican diversos aspectos interesantes del barranco, geología y formación (su origen está en un antiguo cauce de agua que recorría este barranco), las construcciones para el ganado (parideras) que podemos encontrar a lo largo de nuestro camino (este barrando lo recorre la Cañada del Campillo), fauna y flora. Merece la pena detenerse para conocer un poco más en profundidad esta maravilla que nos rodea. El conocimiento siempre aporta una nueva perspectiva y permite apreciar y disfrutar más si cabe del entorno.

Senda entre las paredes
 
Panel informativo

Paridera para el ganado

Enfrente de una de las grandes parideras que nos encontramos en el camino está la indicación para acercarse a las pinturas rupestres de Roca Benedí. El descubrimiento de estas pinturas es relativamente reciente, fueron descubiertas en 2009, y su descubrimiento fue casual. Su interés reside en que son las pinturas de arte levantino localizadas más a occidente, lo que amplía el área de expansión de este arte prehistórico. Para llegar a ellas hay que ascender por un estrecho y pedregoso sendero.

Las pinturas no son fáciles de diferenciar, pero un panel en el lugar nos permitirá interpretarlas. Se pueden ver, en pintura negra, dos figuras humanas y dos zoomorfos (dos cérvidos). 


Pinturas rupestres de Roca Benedí
 
Nos encontramos en la parte alta de las inmensas paredes que hace uno momentos nos rodeaban y ésto nos permite gozar de una hermosa panorámica del barranco a nuestros pies. 

Panorámica desde las pinturas
 
Para proseguir la ruta tendremos que desandar los pocos cientos de metros que nos han elevado por encima del barranco, para volver a la parte más baja y proseguir nuestro recorrido por la hoz. En pocos metros nos damos cuenta de que esta parte del barranco no es tan visitada, porque la pisada pista que hemos seguido hasta ahora desaparece sustituida por una senda, que se va estrechando a medida que avanzamos. La prueba más contundente es que no volvimos a ver a nadie en el resto del recorrido.
 
 
Senda
 
Las paredes empiezan a perder algo de altura, y al estar menos transitado tiene cierto encanto que no tenía al inicio, todo parece más salvaje, más auténtico, hasta los colores parecen más vivos. Colores y tonos cambiantes en función de la lluvia y el sol que se alternan en nuestro andar. 
 
 Tramo final de la Hoz Seca

Antes de abandonar definitivamente la hoz tendremos una pequeña trepada (para ser exactos son tres), todas ellas equipadas. La primera con una escalera formada por grapas, las dos últimas equipadas con cable y escalones. No tienen complicación, la única precaución es en caso de lluvia, ya que la roca resbala.

Paso equipado

Una vez abandonamos la hoz la senda e indicaciones nos llevan hasta una pista muy ancha de tierra oscura y arcillosa que tomamos a nuestra derecha, siguiendo indicaciones del GR 24 hacia Calmarza. La pista nos lleva hasta un pequeño alto desde iniciamos el descenso hacia el pueblo. La pista es pedregosa, pero cómoda.

Pista a Calmarza
 
Seguimos descendiendo por el Barranco de los Hornillos, sin abandonar la pista que traíamos. Caminamos a media ladera dejando el barranco a nuestra derecha lo que nos permiten tener unas vistas increibles del paisaje que nos rodea. 
 
Barranco de los Hornillos (derecha)
 
A medida que nos aproximamos al pueblo de Calmarza las vistas del Barranco del río Mesa son espectaculares, especialmente desde las antiguas terrazas en las inmendiaciones del pueblo. 
 

Barranco del río Mesa
 
Con toda esta belleza inundándonos la pupila terminamos esta sencilla, pero bella, ruta. Solo una última recomendación, acercaros a ver el Pozo Redondo, una espectacular caída de agua situada en el mismo pueblo de Calmarza. Un rincón con mucho encanto. Esto es lo que se dice acabar bien.
 

Pozo Redondo
 
 -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
INFORMACIÓN ADICIONAL:
  • En wikiloc hay numerosos tracks que hacen este recorrido, es relativamente conocida, aunque, como he comentado, el segundo tramo de la Hoz seca es mucho más solitaria. 
 

lunes, 7 de diciembre de 2015

Camino de Guadalupe (Camino de los Monjes-Camino Natural de la Vía Verde de la Jara-Camino Natural de Las Villuercas)

Aprovechando una semana de días calurosos del mes de diciembre nos hemos decidido a recorrer uno de los caminos que siempre teníamos pendientes, el Camino de Guadalupe, pero decidimos realizarlo desde Guadalajara, menos transitado que otras opciones  que nos daba la posibilidad de recorrer el Camino de los Monjes.

Nuestro camino ha unido Guadalajara con el Monasterio de San Bartolomé en Lupiana, casa matriz de la Orden de los Jerónimos, conectando con el Camino de los Monjes y con el Camino Real de Guadalupe en la población de Titulcia. Durante nuestra travesía recorreremos tramos de la Vía Verde del Tajuña, el Camino Natural de la Vía Verde la Jara y el Camino Natural de las Villuercas, todo ello en cinco días de descubrimientos y sin apenas pisar asfalto.

Primer día. Guadalajara-Morata de Tajuña (88.5 km- 830m) 

Iniciamos nuestro viaje en una fría mañana desde Guadalajara, donde llegamos en transporte público, marcando el punto de inicio en el Palacio del Infantado, edificio del siglo XV donde se sitúa el interesante Museo de Guadalajara.

Palacio del infantado. Guadalajara

Atravesamos la ciudad por el Parque de la Concordia en dirección a la A-2, la cual atravesamos abandonando el asfalto. A los pocos metros nos enfrentamos a la primera subida de este viaje, al principio suave, pero en pocos metros la pendiente se vuelve más dura y de firme pedregoso, lo que nos obliga a echar el pie a tierra en algún corto tramo, al menos nos ayudó a entrar en calor.

Corto tramo a pie a la salida de Guadalajara

Una vez alcanzada la parte alta el terreno se suaviza de forma considerable y nos permite rodar a buen ritmo. En este punto atravesamos la Cañada Real Galiana rodeados de encinas, para iniciar el descenso hacia la población de Lupiana por un estrecho sendero que sigue el Barranco de los Pilancones, un rincón con encanto que nos obligará a esmerarnos con la bici ya que el terreno no es muy bueno. 

Barranco de los Pilancones

Lupiana es un precioso pueblo de la Alcarria ideal para hacer una parada antes de enfrentarnos a la subida al Monasterio de San Bartolomé. A este monasterio se puede subir por carretera, pero nosotros decidimos seguir la senda, lo que nos obligó, por segunda vez, a empujar las bicis, pero no son muchos metros y merece la pena por seguir el camino histórico de acceso.

Subida al Monasterio de San Bartolomé

Muro exterior del Monasterio de San Bartolomé

El Monasterio de San Bartolomé es propiedad privada lo que hace que la posibilidad de visitarlo quede limitada a los lunes por la mañana. Nosotros queríamos acercarnos a este lugar porque marcaba el inico del Camino de los Monjes, camino que supuestamente siguieron los Padres Jerónimos para enlazar con el Camino Real de Guadalupe en su peregrinaje al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. 

El Monasterio, fundado en el siglo XIV, fue el primer monasterio fundado en la Península Ibérica y casa madre de la Orden de los Jerónimos, hasta la desamortización de Mendizábal en 1836.


Claustro del Monasterio de San Bartolomé

Fachada de la iglesia

Tras la visita al Monasterio seguimos nuestro camino en dirección al pueblo de Horche ahora por pistas más anchas y un avance mucho más rápido, desde esta localidad descendemos de forma decidida hacia el valle del río Tajuña, cuyo margen seguiremos, sin apenas desnivel, atravesando Aranzueque y rozando Loranca de Tajuña, en paralelo a la carretera comarcal CM-215 (que pasa a ser la M-215 cuando pasamos a la Comunidad de Madrid). 


Valle del río Tajuña

En la población de Ambite conectamos con la Vía Verde del Tajuña que sigue el trazado de una antigua vía de ferrocarril que tenía como objetivo unir las tierras madrileñas y aragonesas, fue inaugurado en 1901 y tuvo una vida corta ya que cerró al transporte de viajeros en 1953. 

Vía Verde del Tajuña

Con la caída del sol alcanzamos nuestro destino en la localidad de Morata de Tajuña, una de las pocas poblaciones donde localizamos un hostal. En un bar nos recomendaron probar las palmeritas de chocolote, y las probamos...un auténtico placer, se puede decir que lo mejor de Morata. 

Segundo día. Morata de Tajuña-Toledo (90 km-650 m)

Iniciamos la jornada como la terminamos, siguiendo el río Tajuña, por buenos caminos de concentración que nos permiten coger velocidad y avanzar de forma rápida y cómoda entre tierras de cultivo.

Valle del Tajuña

Sin embargo a los pocos kilómetros nos desviaremos con el objetivo de llegar a la localidad de Chinchón, para ello nos tendremos que enfrentar a una pista pedregosa y de pendiente más que considerable que, como no podía ser de otro modo, me obligó a echar el pie a tierra y a empujar la bici un buen tramo.

Punto de inicio de la subida

Estas pistas siguen el Barranco de Valdepozas, una zona escarpada de pequeñas montañas de yeso y con fuertes desniveles, que nos permiten llegar a la localidad de Chinchón, entrando por la parte más alta lo que nos ofrece unas estupendas panorámicas del entorno y del Castillo de los Condes de Chinchón. 

 Panorámica. Chinchón

Además pudimos disfrutar de un pequeño descanso, con café, tostada y sol incluido, en su conocida Plaza Mayor. 

Plaza Mayor de Chinchón

Tras el descanso prácticamente desharemos lo andado, ya que volvemos a retomar el valle del Tajuña, descendiendo casi paralelos al camino de subida, bordeando el Castillo de Casasola, propiedad privada y no visitable, pero del que se puede obtener una buena perspectiva desde el valle.

Bordeando el Castillo de Casasola

Pero este valle aún nos tenía alguna sorpresa reservada. Tras atravesar la carretera M-404 nos dirigimos a la Laguna de San Juan, refugio de fauna que, dada la escasez de agua de este año, seguro que no mostraba su mejor aspecto, aún así produce un hermoso constraste con el entorno árido que nos rodea. 

Laguna de San Juan

Continuamos por la misma pista y poco antes de cruzar la carretera M-320, en las proximidades de Titulcia, nos encontamos con la sorpresa de ver un nido de ametralladoras y el trazado claro de unas trincheras, lo cual no es de extrañar ya que en estas tierras. hoy tranquilas, se libró en febrero de 1937 una de las más conocidas batallas de la Guerra Civil, la Batalla del Jarama.

Nido de ametralladoras

Trincheras

En Titulcia enlazamos con el Camino Real de Guadalupe que nos lleva directos hacia la hermosa población de Aranjuez, a las afueras de la misma vierte sus aguas el río Jarama que anteriormente ha recibido el aporte del río Tajuña que nos ha acompañado en nuetras dos primeras jornadas.

Entrando en Aranjuez

Aranjuez bien merece una visita con el tiempo necesario para conocer el Palacio Real de Aranjuez así como los espléndidos jardines que muestran sus mejors galas en primavera y otoño. 

Palacio Real de Aranjuez
 
Para salir de Aranjuez el Camino Real de Guadalupe sigue el Camino Natural del Tajo (marcado como Sendero de Gran Recorrido GR-113).

Indicaciones del Camino Natural del Tajo

En los siguientes kilómetros seguiremos en gran medida el trazado de este Camino Natural, coincidiendo con el Canal de las Aves, desviándonos de sus indicaciones en algún punto en el que el que el GR se separa del margen del río y a la entrada de Toledo, más directa en nuestro caso. 

Tercer día. Toledo-Montearagón (64 km-830 m)

Aprovechamos la mañana para darnos una vuelta por esta maravillosa ciudad que es Toledo, ya que el día antes apenas nos había dado tiempo para disfrutar de ella, por lo que iniciamos la jornada recorriendo sus estrechas y empinadas calles, haciendo un rápido recorrido por el casco histórico. 

Panorámica de Toledo

Atravesando el Puente de Alcántara

Calles de Toledo

Desde luego esta ciudad, si se dispone de tiempo, se merece mínimo una jornada para descubrir sus rincones y poder visitar sus principales monumentos, que no son pocos. La salida de Toledo la realizamos siguiendo, de nuevo, las indicaciones del Camino Natural del Tajo que nos saca de la ciudad siguiendo el paseo fluvial y zonas de antiguas fábricas.


Salida de Toledo

Pronto nos encontraremos con camino asfaltado que nos lleva a zonas no tan amables llenas de graveras, pero que nos permitirán salvar el paso de la circunvalación CM-40. Seguimos pistas en buen estado que nos permiten ir bastante relajados, aunque nos encontramos con pequeños tramos de subida. 

Tramos de subida

Nos encontraremos con el curso del río Guadarrama, cuyas aguas vienen a desembocar en el Tajo, y sobre su cauce se sitúa una zona de descanso con buenas vistas e ideal para una parada antes de continuar. 

Área de descanso sobre el río Guadarrama

Una vez superado el río Guadarrama tendremos que superar la dura cuesta que nos lleva hacia la Ermita de Nuestra Señora de la Esperanza Macarena, un edificio rodeado de vallas que más aprecía un bunker que una ermita, y desde donde podemos contemplar a nuestros pies el pueblo de Abarreal de Tajo, en el que podréis encontrar supermercado y un par de bares. 

En esta localidad nos separamos de las indicaciones del Camino Natural, para seguir las indicaciones del Camino Real de Guadalupe, en algunas ocasiones con postes de color verde, en otros casos son marcas y flechas de color blanco que nos marcan la dirección a seguir y, de paso, nos infunden ánimo. 

Indicaciones del Camino Real de Guadalupe

Una pista asfaltada nos lleva hasta el pueblo de Burujón, a partir de este punto seguimos buenas pistas que nos llevan a los pueblos de Escalonilla, La Mata, Erustes y Cebolla, rodeados de olivos cargados de aceitunas y flores despitadas que con los días que hace deben pensar que estamos en plena primavera, porque nos encontramos con auténticos mantos de flores.

Plena primavera otoñal

Entre los pueblos de Cebolla y Motearagón la cosa cambia, nos encontramos con pistas complicadas de tierra fina (parecía que estábamos en la playa de Alicante) que hace que en bastantes tramos las bicis se queden clavadas y tengamos que empujar, aunque la proximidad de nuestro destino hace que nos lo tomemos con calma y disfrutemos del paisaje, pintado de bonitas tonalidades por el efecto de la puesta de sol. 

Pistas arenosas entre Cebolla y Montearagón
 
Cuarto día. Montearagón-Aldeanueva de Barbarroya (51 km-145 m)

Jornada muy tranquila y sin apenas desnivel, que nos permitirá descansar y pedalear de forma relajada, por lo que salimos de Monteragón algo más tarde de lo habitual en dirección a Talavera de la Reina, de la cual nos separan apenas 18 kilómetros y a la que entramos por carril bici.

Entrada de Talavera de la Reina

Atravesamos toda la ciudad de forma cómoda y sin el peligro del tráfico ya que seguimos en todo momentos carriles bici y las indicaciones del Camino Natural del Tajo, con el que nos hemos vuelto a encontrar a la salida de Montearagón.

Jardines del Prado. Talavera de la Reina

A la salida de Talavera volvemos a separarnos del Camino Natural alejándonos del cauce del Tajo para tomar una pista, donde encontramos marcas del Camino Real de Guadalupe, prácticamente paralela que nos lleva hasta Alberche del Caudillo, un pueblo de creación bastante reciente ya que fue fundado en el año 1956 por el Instituto Nacional de Colonización, cosas de la época.  

En Alberche el camino de Guadalupe vuelve a coincidir con el Camino Natural del Tajo que nos lleva directamente y sin desnivel hasta el pueblo de Calera y Chozas. Desde esta localidad nos desviamos del Camino Real de Guadalupe para seguir un camino algo más moderno, ya que vamos a seguir el Camino Natural de la Vía Verde de la Jara.  

Inicio del Camino Natural de la Vía Verde de la Jara

Este Camino Natural de la Vía Verde de la Jara coincide en sus primero 20 kilómetros con el Camino Natural del Tajo y sigue el trazado de la antigua línea de ferrocarril que unía Calera y Chozas con Santa Quiteria, como parte de un proyecto más amplio que pretendía unir Talavera de la Reina (Toledo) y Villanueva de la Serena (Badajoz). Aunque las obras se iniciaron durante la dictadura de Primo de Rivera, y continuaron en años sucesivos de manera intermitente finalizando gran parte del recorrido, lo cierto es que la vía del tren nunca llegó a estar en uso y las obras quedaron suspendidas, de forma definitiva, en el año 1962, dejando una impresionante construcción que ahora nos permite transitar por increíbles paisajes. 

Trinchera. Vía Verde de la Jara

Una de las construcciones más impresionantes es el viaducto de Azután o Puente de Amador que con sus 340 metros de longitud y una altura máxima de 40 metros sobre las aguas nos permite salvar el embalse de Azután, formado por las aguas del Tajo.

Viaducto de Azután


Embalse de Azután

Esta jornada es sin duda una de las más bonitas, rodeados de encinas, moles de granito y disfrutando de la soledad que nos proporciona un jueves de otoño, un auténtico placer para los sentidos. 


En pocos kilómetros llegamos a la localidad de Aldeanueva de Balbarroya donde damos por concluida la jornada, ya que es el único punto en el que localizamos alojamiento sin tener que desviarnos de la vía verde. 

Lo cierto es que esta jornada se quedó algo corta y la siguiente demasiado larga, lo ideal sería alargar un poco esta etapa, ya que transita sin desnivel, y dormir en la Estación de la Pizarrita, un curioso alojamiento que ha habilitado unos vagones como dormitorios. Nosotros no nos pudimos alojar aquí porque los días de diario de invierno solo abren si hay grupos, por lo que mejor llamar antes, solo por la curiosidad merece la pena. 

Quinto día. Aldeanueva de Barbarroya-Guadalupe (78.5 km-1260 m)

Último día de recorrido y, sin lugar a dudas, el más duro en cuanto a desnivel de los que llevamos hasta ahora, pero también uno de los más bonitos desde el punto de vista paisajístico.

Apenas 800 metros después de dejar Aldeanueva de Barbarroya abandonamos definitivamente el Camino Natural del Tajo para seguir las indicaciones del Camino Natural de la Vía Verde de la Jara, atravesando trincheras, túneles y estaciones abandonadas.

Túnel

Encontrando a nuestro paso numerosas edificaciones abandonadas, antiguos edificios que dieron vida a estas tierras en épocas pasadas. 


En pocos kilómetros nuestro camino vuelve a tomar como referencia una corriente de agua, siguiendo el margen del río Uso, que en la amplitud del paisaje no es más que un hilo de vida.

Río Uso

A lo largo de estos últimos kilómetros de la Vía verde podemos ver numerosos molinos, hoy abandonados, que constituyeron una de las primeras industrias de la zona. Quizá los más llamativos son los situados en la corriente de río Frío, donde llegaron a estar en funcionamiento hasta 18 molinos en unos 7 kilómetros de cauce, esto fue debido a que dicho río esta formado por una corriente de caudal prácticamente constante a lo largo del año.

Molinos de Río Frío

Nos separamos del río Uso para proseguir por el margen del arroyo de San Vicente y por el pequeño embalse que forman sus aguas. Este último tramo tiene algo más de pendiente para ganar los 670 metros de altitud a los que se encuentra la Estación de Santa Quiteria, punto final del Camino Natural de la Vía Verde de la Jara, y punto donde conectamos con el Camino Natural de Las Villuercas (marcado como Sendero de Gran Recorrido GR-116)
 
 Estación de Santa Quiteria

A partir de aquí es donde empieza lo duro de verdad, ya que tendremos que atravesar la línea montañosa que tenemos ante nosotros, para ello realizamos un giro algo brusco que nos permite bordear las montañas, con alguna subida y bajada por asfalto, para encarar el Puerto de San Vicente (808 m). En el puerto nos encontramos con un puente que nos permite cambiar al otro lado de la carretera EX-102, y cuando pensábamos que habíamos pasado lo peor, vino lo más duro, pero también lo más espectacular. 

La pista que tomamos es de piedra suelta lo que hace que las bajadas sean muy lentas y haya que extremar precauciones y las subidas en muchos casos imposibles, nosotros seguimos el Camino Natural que tras el puerto prácticamente baja 100 metros para volverlos a subir después, quizá compense coger la carretera que no pierde altura y no parecía tener mucho tráfico. 


Bajando del Puerto de San Vicente

Pero lo que es indudable es que esta zona es preciosa, pero muy dura, especialmente por el firme por el que nos toca pedalear.


Durante varios kilómetros vamos a seguir paralelos a la carretera EX-102, con pequeñas rampas de piedra suelta y pendientes que a veces alcanzan un 17%, un rompepiernas que a mí me pasó factura. Si se sigue por el Camino Natural compensa seguir por la carretera evitando estos fuertes desniveles. 

En este tramo tuvimos nuestro único punto de duda ya que el track nos indicaba que se seguía por dentro de una finca, pero no vimos ninguna señal, mientras que el Camino Natural nos indicaba por el margen de la carretera, finalmente decidimos seguir por este último. Una vez en casa hemos visto que el camino que entraba en la finca era una cañada, por lo que todavía no estamos seguros de haber seguido el camino correcto.
 
Pista del Camino Natural

Antiguo puente

Con las piernas machacadas llegamos a la localida de Alía, donde pudimos descansar un poco antes de proseguir camino. Desde aquí quedan pocos kilómetros, pero aún tenemos por delante unas cuantas rampas más, así que hay que intentar disfrutar. 

A la salida del pueblo tomamos el Camino de Logrosán, siguiendo las indicaciones del Camino Natural, que nos llevan hasta un pequeño arroyo y un puente construido para poder salvar las aguas del río Guadalupejo y evitar el vado. 

Vado del Guadalupejo

El camino nos lleva rodeados de amplias dehesas y por buen firme hasta el desvío del ramal a Guadalupe, si seguimos de frente iríamos hasta Logrosán. 

Dehesas


Desvío ramal a Guadalupe

Los últimos kilómetros los realizamos por paisajes típicamente extremeños de grandes dehesas y hermosas encinas, fincas dedicadas al ganado y que muestran un verdor quizá más propio de la primavera que del invierno. 


Y de esta manera llegamos a Guadalupe, localidad a la que entramos por una pequeña senda que discurre paralela al río Guadalupejo y que nos muestra el impresionante viaducto que se construyó para la vía férrea, la misma a la que perteneció el tramo de la Vía Verde de la Jara, y que nunca llegó a entrar en funcionamiento. 

Viaducto sobre el río Guadalupejo

En este punto, tras cruzar la carretera EX-102 tendremos que ascender por un estrecho sendero (se puede evitar por carretera, pero ya al final del viaje no nos apetecía estropear el recorrido) que me obligó, de nuevo, a empujar la bici un pequeño tramo, pero ir despacio también tiene sus ventajas, entre otras empaparte de lo que te rodea.

Subida a Guadalupe

Guadalupe nos recibe con sus calles estrechas y pintorescas, como antesala al gran premio del viaje, el Real Monasterio de Guadalupe. Las primeras noticias asociadas al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe se remontan al siglo XIV, santuario que se funda a causa del hallazgo por Gil Cordero de la imagen de la virgen en los márgenes del río Guadalupe. A partir de ese momento se inicia la historia de esta población que crecerá en los siguientes años entorno al santuario y se convertiría en uno de los grandes centros de peregrinación, junto a Santiago de Compostela.

En el año 1389 el Santuario fue encomendado a los Padres Jerónimos, de ahí su vinculación con el Monasterio de San Bartolomé en la localidad alcarreña de Lupiana, y que sería abandonado por éstos en 1835. Tras años de abandono en 1908 los Franciscanos pasaron a hacerse cargo del mismo. El Monasterio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.

Calles de Guadalupe

 Real Monasterio de Guadalupe

Como colofón del viaje dedicamos una mañana a visitar el Monasterio y a pasear por las calles de este bonito pueblo extremeño, un magnífico punto y final para un magnífico viaje. 

Claustro del Monasterio de Guadalupe
 
 --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
 INFORMACIÓN ADICIONAL: