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lunes, 2 de septiembre de 2019

Cicloturismo en la Bretaña francesa

Hemos creado una página web para incluir, de manera específica, los viajes en bicicleta y, como no podía ser de otra manera, la hemos llamado Viajar en bici.

En esta página estamos incluyendo las crónicas detalladas de los viajes en bici que realizamos (además de haber inlcuido algunas rutas antiguos ya recapituladas en este blog). Aquí podéis encontrar la descripción completa del recorrido el Cicloturismo en la Bretaña francesa.

Bretaña francesa
Bretaña francesa

La idea de crear esta nueva web es ir dotándola de contenido adicional, además de las rutas, como consejos para viajar, material, etc., aunque gran parte de este contenido está en elaboración y se irá incluyendo con el tiempo.

Iremos incluyendo en este blog una pequeña reseña de las rutas de varios días que realicemos epara redirigir a Viajar en bici.

Esperamos que os guste el recorrido y la web.

viernes, 14 de julio de 2017

Ascensión a la Pica de Canigó (Francia)

Datos de la ruta:

  • Desnivel: 2210 m
  • Distancia: 40 km.
  • Actividad: senderismo de varios días/montaña
  • Dificultad: moderada. Fuerte desnivel el primer día. Fácil trepada final para acceder a la cumbre del Canigó que puede impresionar.

Descripción

Día 1. Coll de Jou-La Castella (20 km-1700 m)

En un principio pensábamos iniciar la ascensión desde el Refugio de Merialles (1720 m), pero las malas condiciones de la pista y la conciencia se impusieron y decidimos iniciarla en el Col de Jou (1125 m), lo que supusieron 600 metros adicionales de desnivel y 4 km de dura marcha.

GR-10. Inicio de ruta
GR-10. Inicio de ruta

viernes, 19 de agosto de 2016

Refugio de Linza y Circo de Lescún

Nos planteamos esta ruta de fin de semana con la idea de conocer los pináculos de Lescún (en la vertiente francesa) y subir la Mesa de los tres reyes (techo de la comunidad de Navarra). Resultó ser una ruta exigente, desde el punto de vista físico, pero nos permitió conocer rincones para nosotros desconocidos del Pirineo occidental.

Iniciamos la ruta en el moderno Refugio de Linza (1.330 m), sorprendidos ante la cantidad de gente que había (incluso había problemas para aparcar el coche).

Día 1. Refugio de Linza-Plateau de Sanchese (21 km-1.225 m)

Nada más abandonar el refugio empezamos a subir de manera decidida por una senda bien marcada (y con señales de GR) que atraviesa las inclinadas praderas amarillentas y resecas por la falta de agua. La altura que vamos ganando nos permite tener buenas perspectivas del Ezkaurre (2.045 m), un pico bonito con una preciosa cresta para los amantes de la escalada.

Primeras subidas desde el refugio de Linza
 Primeras subidas

Vistas del Ezkaurre
Vistas del Ezkaurre 

Ganamos altura rápidamente y pasamos cerca de varias cabañas. Supuestamente deberíamos pasar por  varias fuentes o surgencias de agua, pero todas ellas están secas tras un verano con pocas precipitaciones (hay que tener en cuenta este detalle para llevar suficiente agua). Solo encontramos un tímido y perezosos hilo de agua procedente de la Fuente del Cubilar de Petrechema, pero es tan escaso que en casi todos los puntos están estancada. 

De forma bastante cómoda llegamos al Collado de Linza (1.937 m) desde donde tenemos una buena panorámica de las montañas circundantes. 

Mesa de los tres reyes, desde el Collado de Linza (1937 m)
Mesa de los tres reyes, desde el Collado de Linza (1937 m)

A nuestra izquierda salen los caminos que nos llevarían hacia la Mesa de los tres reyes y a nuestra derecha la senda que nos lleva hacia el Petrechema. En nuestro caso nos dirigimos a esta segunda montaña, tras una parada para reponer fuerzas y darle algo de combustible al cuerpo.

Petrechema desde el Collado de Linza
Petrechema desde el Collado de Linza

La subida al Petrechema discurre por senda muy marcada (eso sin contar la gran cantidad de gente que nos encontramos durante la subida) y en continua subida. La ascensión es  muy sencilla, sin ninguna dificultad técnica, pero requerirá algo de esfuerzo con el peso de las mochilas. 

Ascensión al Petrechema
Ascensión al Petrechema

Desde la cumbre del Petrechema (2.360 m) las vistas son magníficas. La Mesa de los tres reyes (2.444 m) y el Pic d'Anie (2.507 m) se alzan orgullosos al norte. Al lado contrario, separado por el Cuello de Petrechema, tenemos el Mallo de Acherito (2.362 m). Y desde nuestra posición podemos ver la parte alta de una de las Agujas de Ansabére. Todo un espectáculo para los sentidos.

Cumbre del Petrechema (2.360 m). Mallo de Acherito al fondo
 Cumbre del Petrechema (2.360 m). Mallo de Acherito al fondo

Mesa de los tres reyes, desde la cima del Petrechema
Mesa de los tres reyes, desde la cima del Petrechema

El descenso lo realizmos desandando parte de lo andado, hasta el último collado previo a la cumbre. En este punto decidimos ir directos por terreno con pendiente, pero sencillo, hasta alcanzar una senda que nos lleva al Cuello de Petrechema (2.082 m) que marca la frontera entre España y Francia.  

Cuello de Petrechema (2.082 m)

Al otro lado nos espera una inmensa pedrera. Una sinuosa senda se abre camino a través de este resbaladizo terreno. La bajada, debido al terreno, es bastante lenta hasta alcanzar las cabañas d'Ansabère (en torno a los 1.600 m), donde hay una fuente de agua fría y cristalina. 

 
 Pedrera de descenso

Agujas de Ansabère (durante el descenso) 
 Agujas de Ansabère (durante el descenso)

Durante la bajada nos encontramos con una simpática pareja de franceses con los que compartimos parte del recorrido y algo de conversación, una mezcla de nuestro poco francés y su excelente español (pero habñia truco, ella era profesora de español), inlcuso nos ofrecieron transporte si lo necesitábamos. Durante la bajada es facil dar con los huesos en el suelo, como fue mi caso al peder el pie. 

Durante el descenso y una vez en las cabañas las vistas de las Agujas de Ansabère son espectaculares (pudimos ver una cordada en una de las agujas).

 Cabaña de Ansèbere

 Agujas de Ansebère

Desde este punto el camino es más cómodo, aunque aún nos queda por delante una importante bajada. Atravesamos densos bosques que nos llevan hacia la zona baja del valle siguiendo el cauce del arroyo d'Ansabère que en algunas tramos desaparece fitrado en el terreno. 

Bosques
Bosques

El descenso se hace algo largo pero nos ofrece magníficas vistas de las montañas que nos rodean y de los valles que se abren camino de manera casi imposible entre las impresionantes moles de roca.

Panorámicas durante el descenso
Panorámicas durante el descenso

Al alcanzar el Puente de Lamary (1.175 m) el ambiente cambia. A este punto se puede acceder en coche y nos encontramos un camino atestado de vehículos aparcados. Tras un corto descanso, seguimos descendiendo por la amplia pista comiendo polvo de los coches, hasta el Puente de Mosousa (1.000 m), donde el asfalto nos sale al encuentro. 

Aquí tenemos que enfrentarnos al peor tramo de todo el recorrido ya que tenemos algunos kilómetros por pista asfaltada, bordeando el Circo de Lescún (del que no tendremos buenas vistas, ya que estamos demasiado bajos). 

Tras sufrir un poco llegamos, agotados, hasta el parking de Anapía, donde retomamos la pista (aunque, por desgracia, también tienen acceso los coches). Tras un par de kilómetros alcanzamos el Plateau de Sanchese (1.100 m), donde decidimos poner fin a la jornada, ya que por delante nos queda una fuerte subida. 

Plateau de Sanchese (1.100 m)

Plateau de Sanchese (1.100 m)

Día 2. Plateau de Sanchese-Refugio de Linza (18,5 km-1.500 m)

Iniciamos la jornada con calor y serias dudas del camino a seguir. La senda sale a la derecha de la cascada que decora estos amplios prados. La senda asciende de forma vertiginosa realizando un zig zag que en pocos metros nos sitúa en una posición privilegiada.


Plateau de Sauchese desde la senda de ascenso

Plateau de Sauchese desde la senda de ascenso

En los primeros kilómetros de la senda discurren por la ladera del Petit Billare y nos permite ganar metros de altitud de forma rápida, atravesando tupidos bosques que nos dan un respiro con el inclemente sol. 

La pendiente se suaviza al alcanzar la cota de los 1.300 m, aunque en ningún momento dejamos de ascender. Al alcanzar los primeros prados de altura encontrtamos una fuente donde nos aprovisionamos de agua y, con la excusa, nos quitamos el peso de la mochila unos minutos.

Saliendo del bosque
Saliendo del bosque

Siguiendo la marcada senda llegamos hasta las Cayolars d'Anaye (1.513 m), una pequeña cabaña ganadera (había numerosas ovejas por las laderas) donde encontramos una nueva fuente. Aquí es recomendable coger agua puesto que será el último lugar donde encontraremos el preciado líquido en lo que nos queda de recorrido. 
 
Llegando a Cayolars d'Anaye (1.513 m)
Llegando a Cayolars d'Anaye (1.513 m)

Seguimos ascendiendo por senda bien marcada y ganando altura. Los prados son sustituidos de manera progresiva por la blanquecina roca caliza y nos adentramos en un entorno más agreste y árido, donde el camino se abre camino entre los inmensos bloques de roca situados en la ladera del Pic d'Anie, ahora sobre nuestras cabezas.

Al alcanzar el final del valle hay dos caminos posibles; seguir una senda porco visible a nuestra derecha para acceder al Collado de Insole o d'Anaye (2.086 m), por donde sigue el trazado de la Alta Ruta Pirenaica (HRP); o seguir la senda más marcada a nuestra izquierda que asciende hacia la Mesa de los tres reyes. Esta última opcion es la que seguimos nosotros.

Collado de Insole o d'Anaye a la derecha
 
La senda que seguimos está bien marcada y el primer objetivo a alcanzar es el Col des Ourtets (2.184), para ello tenemos que ascender por una sufrida pedrera. Aquí hay que echarle paciencia ya que la pedrera es resbaladiza y cada vez que creemos alcanzar el collado resulta que la perspectiva nos ha engañado.


Ascenso al Col des Ourtets

Al final con perseverancia a todas partes se llega y tras varias paradas, alcanzamos el Col des Ourtets (2.182 m) desde donde tenemos unas espectaculares vistas de los valles a nuestros pies y del coloso del Pic d'Anie (2.507 m) que ahora se muestra en todo su esplendor. 


Col des Ourtets (2.182 m)
Col des Ourtets (2.182 m)

Pic d'Anie (2.507 m), desde el Col des Ourtets
Pic d'Anie (2.507 m), desde el Col des Ourtets

A partir de este punto iniciamos el tramo duro de la ruta, así que mejor tomarnos un descanso para reponer fuerzas, nos harán falta para superar los metros que nos quedan por delante.

Desde el collado nos adentramos en un mundo de roca, de grandes fisuras y simas (vimos una sima señalizada) como es caraterístico de estas zonas kársticas. Sin duda este tramo hará las delicias de los amantes de la geología, ya que el paisaje, además de ser impresionante visualmente, es muy interesante desde el punto de vista geológico. 

Seguimos la senda marcada por hitos que nos permite salvar las grandes fisuras en la roca y alguna impresionante sima. Disfrutando del ambiente, llegamos hasta la base de unas placas de caliza donde los hitos marcan el camino a seguir pra ascender por ellas (hay que tener precaución con lluvia). La ascensión no es muy difícil (aunque a mi estas placas en las que hay que fiarse de la adherencia de las botas siempre me impresionan bastante), pero no es cómoda, menos con la mochila grande. 

Progresión por las placas de caliza
Progresión por las placas de caliza
    
Una vez superadas las placas, la progresión discurre por zona más llana y cómoda. Hay que estar pendiente de los hitos para no perder la senda que discurre sobre la superficie rocosa hasta alcanzar la base de la Mesa de los tres reyes. El último tramo, en esta ocasion por una cómoda pedrera, nos permiten salvar los escasos cincuenta metros que nos separan del colladoa 2.386 m previo a la cumbre

Último tramo hasta el collado
Último tramo hasta el collado
 
Desde el collado una estrecha senda se abre camino por la ladera de la vertiente contraria. No es difícil, pero hay que tener precaución ya que hay una buena caida a nuestra izquierda y puede impresionar. A los pocos metros unos hitos se desvían de la estrecha senda para ascender por una fácil trepada, aquí también habrá que extremar las precauciones ya que, aunque no tiene dificultad técnica, sí es bastante expuesta.

La senda nos permite enlazar con los último metros de la ruta normal, procedente de Linza. A partir de este punto alcanzamos de manera cómoda la cima de la Mesa de los tres reyes (2.444 m)

Cumbre de la Mesa de los tres reyes (2.444 m)
Cumbre de la Mesa de los tres reyes (2.444 m)

Ahora ya solo nos queda bajar los 1.100 metros que nos separan del refugio de Linza. Tras un breve descanso y unas cuentas fotos de las espectaculares vistas, iniciamos el descenso.

Para el descenso seguimos la pisada senda de la ruta normal, sin pérdida posible. Los primeros metros son algo más empinados y tiene algún destrepe, aunque sin ninguna dificultad técnica, pero las piernas sufren bastante con esta intensa bajada.

Inicio del descenso
Inicio del descenso

Perspectiva del camino de descenso
Perspectiva del camino de descenso

La senda se adentra en la Hoya del Portillo de Larra en un ambiente kárstico que tiene algo de mágico, a lo que contribuye la soledad casi absoluta de la que gozamos en la jornada. Nos desviamos de esta hoya a la altura de un indicador (del que han desaparecido las placas infomrativas), grabado en la madera está indicada la dirección a seguir para Linza. 

Tenemos que superar un pequeño collado para acceder a la Hoya de la Solana la última zona de karst a superar. La senda marcada por hitos no deja lugar a dudas del camino a seguir.

Hoya de la Solana
Hoya de la Solana

Poco antes de abandonar la hoya nos encontramos con indicadores de senderos de gran recorrido que discurren por esta zona, concretamente el GR-15 (Sendero Prepirenaico) y GR-12 (Sendero de Euskal Herria). Las señales de este ultimo serán las que nos acompañen hasta finalizar la ruta. 

Una vez superada la hoya retomamos los prados amarillentos donde la senda se dibuja de forma clara y profunda en el terreno. 

Hacia el Collado de Linza
 Hacia el Collado de Linza

Al mismo tiempo que avanzamos hacia el Collado de Linza las nubes oscuras cubren el cielo y, a pocos metros del collado, rugen los primeros truenos con fuerza advirtiéndonos de la inminente tormenta. Desde el collado no nos queda más descender por el sendero que seguimos en nuestra ascensión del día anterior.

Tras un breve descanso, seguimos nuestro camino y apretamos un poco el paso en un intento de librarnos de la tormenta que se anuncia.  


La tormenta acecha

Una ruta magnífica. Técnicamente sin grandes dificultades, exceptuando la parte más expuesta del último tramo de la ascensión a la Mesa de los tres reyes, pero que físicamente nos exigirá bastante. Como precaución aprovechad las fuentes que encontéis, porque en la vertiente española las fuentes son escasas y en verano, como es el caso, hay altas probabilidades de encontrarlas secas. 

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RECORRIDO:
Powered by Wikiloc
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INFORMACIÓN ADICIONAL:
  • Podéis localizar el track de la ruta en: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=14408416 
  • Mapa Valles de Ansó, Echo y Aragüés. Editorial Pirineo. Escala 1: 40.000 (la escala es un poco grande, sería más sencillo seguir las sendas con un mapa de escala 1: 25.000, en algún punto echamos de menos mayor detalle)  
 

sábado, 2 de abril de 2016

Canal del Garonne y el Canal du Midi en BTT (Francia)

Está es una ruta muy clásica entre los cicloturistas y una de sus principales razones es que no tiene más dificultad que la distancia a salvar. Los caminos apenas presentan desnivel, lo que la convierte en una ruta ideal para iniciarse en las aventuras cicloturistas. También tiene algún que otro inconveniente, el principal de ellos es que es tan llano y el paisaje tan parecido que termina resultando monótono y en algún tramo, especialmente recto, se hace un poco sufrido.

Esta ruta nos permite atravesar el sur de Francia de oeste a este (o al contrario en función del sentido elegido, para ello hay ue tener en cuenta los vientos que dominen en el momento de iniciar la ruta), uniendo la ciudad de Burdeos con la ciudad de Sète.

Nosotros realizamos este recorrido en seis días, pero todo depende de los kilómetros que uno esté dispuesto a hacer al día, ya que, como hemos comentado, la ruta permite alargar las jornadas. Además comentar que hicimos la ruta a finales del mes de enero, con un tiempo fantástico y el atractivo añadido de no encontrar apenas gente en el recorrido, por lo que no tuvimos ningún problema con los alojamientos.

Iniciamos la ruta en la ciudad de Burdeos, que bien merece una visita pues la ciudad tiene sus encantos.

Burdeos

La salida de Burdeos se nos complicó un poco hasta enlazar con el canal, por lo que resultó el día de mayor desnivel. La salida la realizamos por carreteras secundarias, muy bonitas, pero que en su construcción no parecían muy preocupados por evitar los desniveles. 


Salida de Burdeos

Al enlazar con el Canal del Garonne la perspectiva cambia de forma radical.

Inicio del Canal del Garonne

Este canal navegable se construyó a mediados del siglo XIX como continuación del Canal du Midi y tiene una longitud aproximada de algo menos de 200 kilómetros. La unión de ambos canales se conoce como el Canal de los dos mares, por unir el Mar Mediterráneo con el Atlántico.

A lo largo de todo el Canal del Garonne encontramos una vía verde que ha sido acondicionada, asfaltada en todo su recorrido, lo que hace que sea especialmente cómoda para las bicicletas. 



Canal del Garona
 
A lo largo del canal se pasa por numerosos pueblo, algunos de ellos bastante pequeños, y se pueden ver grandes casas que se abren hacia el canal, muchas de ellas mostraban un estado de abandono importante. 

 Pueblo en el margen del canal

 Casa con vistas al canal

También es bastante curioso ver las grandes barcazas que descansan en el canal y que, en muchos casos, son utilizadas como viviendas, en otros casos sencillamente como embarcación de recreo. 


Barcazas en el canal

Como ya comentaba al inicio el recorrido es muy llano, y esto permite coger velocidad y hacer bastantes kilómetros, en alguna de las jornadas superamos los cien kilómetros sin mucho problema. La monotonía del recorrido se ve compensada por algunas estampas preciosas.

 El Canal del Garonne nos lleva hasta la ciudad de Toulouse, una ciudad grande y no muy agradable para la bicicleta. En esta ciudad abandonamos el Canal del Garonne para acompañar durante los próximos días al Canal du Midi


Primeros compases. Canal du Midi

El Canal du Midi se construyó en la segunda mitad del siglo XVII, en pleno reinado de Luis XIV, en un momento en el que este tipo de construcciones proliferaban en toda Europa como un medio de comunicación rápido que pudiera sustituir al más lecto, y generalmente peligroso, tráfico terrestre. Como ocurrió con casi todas estas construcciones, no llegó a sacarle todo el beneficio que se esperaba. La llegada del tren terminó con las aspiraciones económicas de esta construcción. Actualmente tiene una finalidad turística. 
 
La diferencia principal entre los caminos que acompañan a ambos canales es que en esta segunda parte abandonamos los caminos asfaltados, para seguir caminos menos acondicionados. Después de tantos kilómetros monótonos por asfalto agradecimos un poco de senda. 

Camino del Canal du Midi

También los caminos resultaban más tranquilos, quizá ayudado por el hecho de que nuestro ritmo disminuyó bastante dado que el firme no era tan favorable, pero esto también permite disfrutar más del paisaje que nos rodea. Incluso encontramos algúno que otro bañista en la orilla, no muy simpático, todo sea dicho.

Cisnes

Como los caminos eran más estrechos y pedregosos la sensación es mucho más rural y, personalmente, nos gustó bastante más esta segunda parte del recorrido.  Los caminos no son tan rectos, por lo que no se hace tan monótono.


Durante el recorrido también podremos ver instalaciones que permitían, y permiten, navegar por este canal, que actualmente se sigue utilizando aunque ya no tenga un uso comercial. Entre estas instalaciones son especialmente importantes las esclusas que permiten salvar el desnivel a lo largo del recorrido. Encontramos algunas esclusas simples, pero en otros casos forman verdaderas cascadas.


Esclusas

Puentes y otras construcciones nos permiten seguir el canal sin ningún problema a los largo de todo el recorrido. 


Al igual que en el Canal del Garonne nos encontramos con numerosas barcazas que están ancladas a la orilla del Canal. En algún pueblo la estampa es casi marinera con las barcazas amarradas en la puerta de las casas. 



El recorrido pasa muy cerca de algunos lugares interesantes para visitar, quizá uno de los más importantes, y que bien merecen una visita, es Carcassonne, un espléndido pueblo medieval que hará las delicias de los amantes de la fotografía y de las visitas culturales. Nosotros no nos detuvimos por dos razones, la primera porque ya la conocíamos (si no hubiéramos parado) y la segunda porque es considerablemte más cara que otras localidades, así que buscamos lugares más acordes con nuestro bolsillo. 

En los último kilómetros se percibe el olor a salitre, la vegetación es más escasa, y la brisa del mar empieza a soplar. Pero los caminos nos dejan disfrutar durante unos cuantos kilómetros más de los últimos compases. 


 
El recorrido acaba en el Étang de Thau, donde se localiza el faro que marca el objetivo alcanzado. Se trata de una inmensa depresión marina unida al Mar Mediterráneo en Sète. 

Étang de Thau

Una vez alcanzado este punto nos queda recorrer la playa y caminos arenosos que nos separan de la localidad de Sète, desde donde cogimos, al día siguiente, un tren que nos llevó hasta Burdeos de nuevo. Este tramos se hizo un poco duro, puesto que llevamos fuerte aire en contra y la arena en algún punto hizo difícil la progresión.

Playa camino de Sète

Sète marca el final de nuestro viaje. Un viaje sencillo, tranquilo, sin apenas desnivel, un trayecto ideal para los que se inician en largos viajes con la bicicleta. Un camino para disfrutar, aunque intuyo que es  mejor evitar el verano, porque debe ser bastante transitado y caluroso. 

 Sète
 
En esta ocasión no indico ninguna información adicional puesto que el track se localiza fácilmente en internet y hay numerosas páginas de información por ser un recorrido bastante nococido.