sábado, 1 de agosto de 2015

Ascensión al Toubkal (Montes Atlas. Marruecos)

Marruecos es un país con innumerables maravillas de las qe disfrutar y sorprendente, tienen magníficas ciudades llenas de colorido, desiertos, pero también altas montañas a las que se acercan numerosos montañeros todos los años para poder alcanzar sus cumbres, y las estrella es el Macizo del Alto Atlas, y más concretamente el Toubkal que con sus 4167 m es la montaña más alta del país.

Nosotros recorrimos en moto parte de este inmenso país en el año 2008, y aprovechamos para hacer algo de actividad montañera, porque una oportunidad así no se puede desaprovechar.


Valle de Imlil

Nos dirijimos a esta hermosa cordillera para intentar alcanzar la cumbre del Toubkal y, como no disponíamos de mucho tiempo, lo quisimos hacer un poco más difícil, subiendo en una sola joranada, eso sí muy larga, desde el pueblo de Imlil, último pueblo al que llega la carretera, hasta la cumbre.

Macizo del Alto Atlas desde Imlil

El itinerario no es muy complicado, pero desde Imlil se convierte en un importante reto ya que suponen casi 2500 m de desnivel, a salvar en una única jornada, así que la condición física en este caso se convierte en un factor determiannte. Como íbamos a iniciar la ruta muy temprano, la tarde antes nos acercamos hasta el pueblo de Aremd, al que solo llega un precioso camino, para estar seguros de por dónde teníamos que iniciar nuestra ascensión y no sufrir confusiones en la oscuridad.

Camino de Aremd

Pueblo de Aremd

Iniciamos la ruta de madrugada, con una temperatura algo baja y con nuestros frontales como únicas guías en la oscuridad. Durante unas cuantas horas no vemos mucho más allá de nuestras propias botas, seguimos el camino que nos lleva primero hasta el pueblo de Amed, y después hasta el pueblo de Sidi Chamharouch, un pequeñísimo pueblo enclavado en un profundo valle, sin conexión más ue por la senda que hemos ttraído. 

Rápidamente estos retazos de civilización se quedan a nuestros pies cuando iniciamos el ascenso del valle, por una senda estrecha que nos introduce en un valle estrecho y rodeados de altas montañas, que con las primeras luces del día parecen más impresionantes. 

 Primeras luces ascendiendo por el Valle de Imlil

También con las primeras luces empezamos a ver los primeros neveros, que a medida que ascendemos pasan a ser de importantes dimensiones, hay más nieve de la que esperábamos, pero no tanta como para hacer complicado el avance. 

Laderas nevadas

Justo a los pies del Toubkal nos recibe el Refugio del Toubkal, un refugio de montaña de importantes dimensiones, donde habitualmente pasan noche los montañeros que van a ascender esta montaña. Nosotros hicimos una breve parada para entrar en calor, reponer fuerzas y proseguir con el ascenso. 
 
Refugio de Toubkal
 
A partir de este punto el camino cambia, abandonamos la fácil senda que hemos traído hasta aquí para adentrarnos en un terreno más escarpado y con desniveles mucho más marcados, lo cual nos indica que hemos iniciado la ascensión propiamente dicha. 


Inicio de la ascensión

Aunque la ascensión es relativamente sencilla no hay que confiarse, especialmente si encontramos nieve, ya que toda montaña tiene su riesgo, además se trata de una actividad bastante exigente físicamente. Durante el ascenso no hay que olvidar mirar a nuestro alrededor para disfrutar del magnífico paisaje que nos rodea. Son montañas áridas, sin vegetación, que nos recuerdan que nos encontramos en una zona más bien seca y a una altitud próxima a los 4000 m.



Imagenes durante la ascensión

Alcanzaremos un collado, desde donde cambiamos la orientación del ascenso. Desde este punto podemos ver, casi intuir, la cumbre, que ya se ve próxima y factible. 

Vista de la cumbre del Toubkal

Desde este punto, aunque a primera vista no lo parezca, todavía nos queda una buena subida, así que lo mejor es ponerse en marcha y no emocionarse antes de tiempo. Siempre es emocionante alcanzar un objetivo, y esta cumbre no es para menos. Después de una largar, larguísima, subida llegamos a la cumbre del Toubkal (4167 m), y disfrutamos de sus vistas...y de un pequeño descanso, aunque alguien debería quitar esa horrorosa estructura metálica.


 Cumbre del Toubkal (4167 m)

Aunque la emoción y la alegría en mucha, no hay que olvidar que nos queda por delante un largo descenso. Sin duda esta parte se hace muy dura, porque la motivación de la cumbre desaparece, y el cansancio se hace notar, por lo que iniciamos el descenso sin demorarnos en exceso y con precaución.


 Descenso de la cumbre

Una vez en el fondo del valle el descenso se hace más sencillo, además la nieve desaparece, lo que facilita la progresión. 

Llegando al fondo del valle

Hay diversas posibilidad para realizar un camino circular y ascender a alguna de las montañas vecinas, pero nosotros volvimos por el mismo camino seguido en el ascenso, ya que para poder hacer otro recorrido hubiéramos necesitado, al menos, de un día más. La cordillera presenta innumerables posibilidades para aquellos que quieran disfrutar de algunas jornadas montañeras. 

Así que, en nuestro caso, una vez en el fondo del valle no nos queda más que desandar lo andado a primera hora de la mañana. 

Camino a recorrer

Aunque ahora tendremos la ventaja de que veremos el recorrido de día, lo que nos permite apreciar el paisaje que nos rodea. A medida que descendemos algo de vegetación asoma tímidamente, rompiendo con la monotonía monocromática del camino e inlcuso pasaremos por algún salto de agua que, en la oscuridad de la mañana, solo habíamos podido intuir. 


Descenso

El descenso se hace muy largo, hay que armarse de paciencia, y seguro que necesitaremos realizar varias paradas a lo largo de la misma para reponer fuerzas. 

Senda que recorre el valle
 
Después de unas 15 horas de ruta y unos 2500 m de desnivel, regresamos de nuevo a Imlil, para disfrutar de lo que nos queda de la tarde, relajados y disfrutados, esta vez sentados en una terraza, de las bonitas vistas.

Llegando al pueblo de Imlil

 Descansando después de la dura jornada

Tras la actividad, proseguimos con nuestro viaje por este maravillos país, despidiéndonos con tristeza de este pueblo y este valle que hemos disfrutado tanto. 


Proseguimos nuestro viaje
 
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OTROS LUGARES QUE VISITAR

Sitios para ver en Marruecos hay muchísimos ya que tiene un gran patrimonio cultural, y hermosos entornos naturales, algunos sorprendentemente verdes, y otros, en cambio, totalmente desérticos. Aquí dejamos algunos de los lugares que visitamos, pero desde luego nos dejamos mucho por ver. 

Desierto del Sáhara 

Nosotros nos acercamos a Erg Chebbi para visitar, aunque fuera de forma rápida, el desierto, ya que teníamos ganas de ver un desierto de dunas, y las vimos, un mar de dunas interminables que se extiende en el horizonte, con ese color rojizo, impresionante.





Vivir un atardecer en el desierto del Sáhara es indescriptible, de esas cosas que hay que disfrutar y sentir para poder entenderlo, la inmensidad en estado puro. 



También tuvimos la oportunidad de vivir algo un poco peculiar, inundaciones, increíble, pero cierto, y según nos contaron no era tan raro como nosotros pensábamos, las palabras sobran.




Toudra

Zona de profundos barrancos muy conocida entre los escaladores por las inmensas paredes, surcadas por vías de escalada para todos los gustos. 



Y pueblos de adobe que apensa se distinguen del paisaje. 


Ciudades de Marruecos

Hay numerosas ciudades que merecen una visita, y un viaje no será bastante para poder visitarlas todas, nos quedamos con ganas de ver muchas de ellas, pero las que vimos nos encantaron. Una pequeña muestra de lo que podéis encontrar.


Ciudad de Essaouira. Sur de Marruecos


Ciudad de Fez. Norte de Marrueco



Marrakech

Yacimientos

Y para rematar el viaje, aquellos amantes de la arqueología y las civilizaciones antiguas, también encontrarán en Marruecos interesantes lugares para visitar, no solo los museos de las ciudades, sino también algún yacimiento. Quizá el más grande de ellos sea la ciudad romana de Volúbilis (he inlcuido una entrada exclusivamente del Yacimiento de Volúbilis en el blog de Arkeológica). 



Ciudad romana de Volúbilis

Como podéis ver no faltan razones para visitar este país, tan cercano y, al mismo tiempo, tan lejano en cuanto a costumbres e Historia, un país de personas amables, con grandes rincones para descrubir, y al que nos quedamos con ganas de volver. 

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 INFORMACIÓN ADICIONAL:
  • Nosotros como guía usamos la guía Marruecos de Lonely Planet. 
  • Mapa de carreteras de editorial GeoCenter. Escala 1:800.000 
  • Mapa del Toubkal. Alto Atlas. Marruecos. Editorial Piolet. Escala 1: 40.000
 
 

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