jueves, 14 de julio de 2016

Camino de St Olav desde Sundsvall (Suecia) a Trondheim (Noruega)

Caminos de St Olav hay casi tantos como Caminos de Santiago. El más concurrido es el que une la capital de Noruega, Oslo, con Trondheim, pero es un camino poco ciclable más apto para senderistas que para las dos ruedas. En nuestro caso optamos por el camino que une la ciudad de Sundsvall (Suecia) con Trondheim (Noruega) que, en principio, parecía más adecuada para nuestras cabalgaduras y nos daba la oportunidad de recorrer ambos países.

El Camino de St Olav es un camino de peregrinación que, según se indica en el Pilegrimspass, ha sido el camino de peregrinación por excelencia del norte de Europa durante siglos (como el Camino de Santiago es del este de Europa, Roma del sur y Jerusalén de oriente).

St Olav fue el rey vikingo Olav Haraldsson (rey de Noruega entre los años 1015 y 1028) quien introdujo el cristianismo en Noruega. Tras diversas vicisitudes, entre ellas su huida de Noruega tras la invasión llevada a cabo por Canuto II en el año 1028, murió en la batalla de Stiklestad en el año 1030 en el intento de recuperar el trono. Tras su muerte se le atribuyeron varios milagros (entre ellos devolver la visión a un ciego que se frotó los ojos con su sangre; o la incorruptibilidad de su cuerpo) lo que le llevó a ser venerado como santo y los peregrinos empezaron a llegar al lugar en el que estaba enterrado, una pequeña capilla que, con el tiempo, se convirtió en la magnífica catedral de Nídaros (Trondheim), actualmente luterana.

Día 1. Sundsvall-Lago Torpsjon/Fränsta (81 km-850 m)

Iniciamos nuestro camino en la localidad de Sundsvall, junto al Mar Báltico. Salimos tarde ya que antes nos tuvimos que aprovisionar de todo lo necesario (es una ciudad grande donde se puede encontrar todo lo necesario) y nos pasamos por la oficina de turismo, situada en el centro de la ciudad, donde adquirimos el Pilegrimspass para ir sellando a lo largo del recorrido.

Sundsvall. Mar Báltico

La salida de la ciudad la realizamos, de manera muy relajada, por los numerosos carrilles bici que nos llevaron hasta las afueras. Desde los primeros compases del recorrido nos vimos inmersos en la exuberancia de estas tierras donde el verde es el color predominante. 

Primeros kilómetros del recorrido

Pensábamos que el punto de inicio de las marcas del camino estaban varios kilómetros después de Sundsvall, pero nos llevamos la sorpresa de encontrar señales en la misma ciudad, las cuales se convirtieron en nuestras compañeras de viaje y ya no nos abandonarían en los próximos días.

Primeras indicaciones del camino

Esta primera jornada fue muy tranquila y nos hizo creer que el camino sería fácil, pues sus primeros kilómetros trascurrieron por buenas pistas y carreteras secundarias muy rodadoras para nuestras bicis.


Pistas

Gran parte del recorrido inicial transcurre paralelos a la E14, siempre evitándola, y al río Ljungan, que a lo largo de su cauce forma numerosos lagos como el Stödesjön y el Torpsjön, algo menor que el anterior. 

Lagos en el cauce del río Ljungan

Precisamente en el lago Torpsjön, pasado el pueblo de Fränsta, encontramos a un peregrino, el primero que vimos, que había encontrado acomodo para pasar la noche en un magnífico rincón y nos dijo que le habían informado en el pueblo de que había otros lugares buenos para acampar, así que seguimos unos pocos kilómetros hasta encontrar un precioso sitio en la orilla del lago. Suecia es un país magnífico para acampar, no faltan lugares para ello.

 Orilla del lago Torpsjön
 
Lugar de acampada

Día 2. Lago Torpsjon/Fränsta-Gällo (79 km-960 m)

La noche fue tranquila y luminosa, pues pudimos comprobar que la noche, en esta época del año, no existe, lo cual resulta curioso. La claridad es tal que es posible pedalear de madrugada sin ningún problema y sin necesidad de ninguna luz artificial. En España nos habían comentado que nos lleváramos algún antifaz para poder dormir, pero yo después de las horas que pasábamos pedaleando no tenía ningún problema para conciliar el sueño. 

Esta segunda jornada nos mostró la dureza del camino y nos hizo olvidarnos de nuestro idílico primer día. A la media hora de ponernos en marcha nos cruzamos con el peregrino del día anterior que, más madrugador que nosotros, llevaba un buen trecho adelantado.

Peregrino

En un primer momento seguimos paralelos al río Ljungan combinando pistas, algún tramo de asfalto y pequeños senderos, en los que había que tener especial cuidado con las numerosas raíces que, húmedas y con la carga que llevábamomos, resbalaban bastante. 

 Sendero

Este segundo día también nos fuimos enterando de dónde podíamos sellar (el día anterior únicamente sellamos a la salida en Sundsvall). En las iglesias de los pequeños pueblos por los que pasamos y en alguns otros puntos del camino (a veces en fuentes o zonas de descanso) había una especie de buzones y en su interior se encontraba el sello. 


Puntos de sellado
 
Otro tema son las infraestrutras a lo largo del camino. Son prácticamente inexistentes (en esta etapa vimos el único refugio hecho para el camino, en Harrsjön) lo que implica la necesidad de hacer muchos kilómetros entre alojamientos (si se quiere dormir en cama) o entre supermercados para el avituallamiento de víveres. Muchos de los pueblos por los que se pasa son muy pequeños, la mayoría de las veces no pasan de ser un minúsculo grupo de casas, por lo que muchas veces no hay tiendas ni nada que se le parezca. Aspectos a tener en cuenta a la hora de organizar las etapas y la logística. 

En esta ocasión nos encontramos con muchos senderos parcialmente ciclables, en esta valoración juegan un papel importante las piernas de cada uno, y en alguno nos tocó empujar las bicis al tiempo que un ejército de sedientos mosquitos nos torturaban, algo habitual a lo largo del camino por lo que imprescindible el repelente, aunque algunos de esos inmensos mosquitos parecían totalmente inmunes a todo repelente conocido. En algún momento consiguiero agobiarme hasta perder los nervios. 

Zona de mosquitos caníbales

A pesar de todo es innegable la belleza de los caminos, la borrachera de naturaleza era constante y, estos primero días, era asombrosa para nuestras retinas, lo que hacía más llevadero los mosquitos, las sendas no ciclables y las pistas casi desaparecidas debajo del manto verde. 

Nos encontramos con tres peregrinos más en esta jornada, pero no es una rutamuy concurrida. Tras bordear el lago Borgsjönnos, nos separamos del río Ljungan para seguir la orientación de la E14 y llegar a una zona de inmensos lagos donde la tierra parece ser una anécdota y durante largos kilómetros bordeamos el lago Revsundssjön.


Esta noche decidimos dormir en un precioso camping, el Camp Viking, situado poco antes de llegar a la localidad de Gällo y donde nos hicieron un descuento por ser peregrinos. también nos convenció la posibilidad de una cervezabien fría en un ambiente relajado y agradable. 

 Lago Revsundssjön

Día 3. Gällo-Lago Storsjön (72.5 km-750 m)

La jornada la iniciamos con un hermoso sol que nos lleva hasta la iglesia de Revsund, donde nos pareció ver alojamiento para peregrinos. En este punto cometimos un error grande al ignorar las advertencias de la página web donde indicaban que el tramo que teníamos a continuación no era ciclable. En lugar de buscar una alternativa decidimos seguir las indicaciones del caminoen nuestro empeño de ser lo más fieles posibles al camino original. 

En un principio parecía ser fácil y ciclabe, cuando llevábamos unos cuantos kilómetros nos encontramos con una estrecha senda no ciclable (aunque al principio lo parezca), pero ya era tarde para darse la vuelta. Nos tocó empujar (incluso llevar a cuestas en algún tramo) las bicis. Fueron unos cuatro kilómetros de recorrido que nos llevó bastante tiempo y nos maltrató físicamente. Aunque no cabe duda de que el sendero era una preciosidad, con unas magníficas vistas.

Sendero no ciclable

Tras alguna hora de sufrimiento, conseguimos salir de nuevo a pistas. En un principio no muy buenas y poco marcadas, pero en pocos kilómetros llegamos a pistas con buen trazado que discurrían entre pequeñas casas, todo un ragalo para nuestros cuerpos tras la experiencia senderista. 

Pista de buen trazado

Hay casas dispersas por todas partes, especialmente en el margen de los lagos, donde se acumulan pequeñas viviendas de madera (las más modernas ya utilizan otros materiales de construcción) con un denominador común: su inconfundible color rojo. Muchas de ellas se conservan como algo histórico y hay carteles infomrativo, una pena que muchos de ellos vengan en sueco. 

  
Así, de manera relajada, llegamos a la localidad de Brunflo donde se encuentra una torre defensiva que data del siglo XII y que formaba parte de una iglesia medieval previa. Una contrucción bastante impresionante y, por lo que leímos, no muy corriente en el norte de Suecia. 

Torre e iglesia de Brunflo

 A la salida de Brunflo encontramos la inidicación de un manantial (Sankt Olofs Källa) de donde cogimos agua. Hay un refugio y en un buen rincón para plantar la tienda. Nosotros preferimos seguir porque era bastante temprano, no llevábamos muchos kilómetros y había una autética jauría de mosquitos.

 Sankt Olofs Källa

Por la tarde el cielo azul se cubrió de amenazadoras nubes, en lo que parecía ser un patrón habitual y diario, y en Östersund nos ganamos un buen chaparrón cuando salíamos de la ciudad por los carriles bici. Al salir de esta localidad, la mayor desde nuestra salida, las señales nos llevan hasta el pequeño aeropuerto, situado en la isla de Frösön, el cual bordeamos. Decidimos seguir los estrechos senderos del margen del lago Storsjön para buscar un sitio donde dormir.

Sendero

Nuestro hogar temporal

Sol de medianoche

En esta ocasión localizamos un maravilloso rincón que se convirtió por algunas horas en nuestra tranquila morada en la orilla del lago Storsjön, que nos sirvió de improvisado spa. 

Día 4. Lago Storsjön-Ristafallet (88.5 km-1120 m)

Iniciamos el día descansados y aprovisionados, ya que al poco de iniciar el recorrido nos encontramos con un nuevo manatial señalizado (aquí ya dedujimos que Källa eran los manantiales de agua) que nos permitió quitaros la preocupación del agua.

Källa

Gran parte de estos primero compases transcurrieron cercanos al lago Storsjön, donde según cuentan vive un monstruo similar al del lago Ness, y bordeando el lago Alsesjön, de dimensiones más modestasy donde, al parecer, no vive ninguna criatura extraña.

¿El monstruo del lago Storsjön?

Las pistas, hasta la localidad de Nädel, donde hay supermercado, fueron relativamente buenas y ciclables, por lo que pudimos disfrutar de estas primeras horas de la jornada. El único peligro parecían ser los alces y renos.

Primeras horas del día


Como a cabezotas no nos gana nadie y aprendemos despacio, lo que parecía que iba a ser una jornada tranquila de pedaleo pasó a ser una ruta de bicisenderismo (término acuñado específicamente para nuestras rutas) en nuestro empeño de seguir las indicaciones del camino original. 
 
Sendero
 
El camino pasa por los petroglifos de Glösa, tallados en la orilla de un ruidoso arroyo,que datan del VI milenio a. C (hay otros puntos con petroglifos, pero hay que desviarse del camino para visitarlos). Cuando pasamos, el centro de interpretación estaba totalmente cerrado y no parecía que tuviera mucha actividad, pero hay carteles en inglés.  


Petroglifos de Glösa

Seguir el camino en este tramo es complicado ya que el paso solo está habilitado para senderistas. Llegados a este punto puede desandarse lo hecho y tomar la carretera. Nosotros decidimos seguir el sendero, no nos fuésemos a peder algo importante. Importante no hay nada, pero las vistas no dejan de ser magníficas, la intensad y los tonos de verde son infinitos. 

Descenso desde los petroglifos

Los senderos se alternaron, durante todo lo que quedaba de recorrido, con las carreteras secundarias, lo que hizo que fuera una jornada llena de imágenes magníficas, pero totalmente agotadora desde el punto de vista físico. También se hizo duro por el avance lento. 


Los último regalos llegaron al final de la jornada. Primero con una tormenta, para terminar con unos últimos kilómetros por senda no ciclable que nos llevó a ocupar la primera fila de un espectáculo ensordecedor: las cascadas Ristafallet, formadas por las aguas del río Indalsälven en su vertiginoso descenso. Se puede llegar a ellas dejando las bicis en el camping del mismo nombreen un corto paseo.


Cascadas Ristafallet

Esa noche, dado el nivel de cansancio y lo avanzado del día, decidimos pernoctar en el camping situado en el margen del río y que comparte nombre con las cascadas, para intentar recuperar un poco mejor. La dureza del recorrido nos hizo plantearnos la necesidad de buscar alternativas para algunos de los tramos menos ciclablesque nos esperaban en las siguientes jornadas. Pusimos punto y final al día con unas cervezas que nos supieron a gloria.

Día 5. Ristafallet-Kvilbekken (82 km-850m)
 
Iniciamos el día siguiendo el asfalto de la carretera E14 y de carreteras secundarias en pequeños tramos para evitarla. En esta jornada decidimos evitar los tramos de sendero que veíamos no ciclables y que no se alejaban mucho de las carreteras secundarias, lo que permitió avanzar más rápido y, lo más importante, más relajados.

Sin perder el margen del río Indalsälven llegamos a la turística localidad de Are que, situada a orillas del lago Aresjön, es una popular estación de esquí y es muy concurrida en época invernal.

Iglesia de Are

Salimos de esta localidad por carreteras secundarias evitando la E14 e iniciando el ascenso hacia la frontera con Noruega, también aprovechamos algún corto tramo de pista para romper con la monotonía del asfalto, que nos lleva hasta algunas edificaciones aisladas.

Tramo de pista

El ascenso no tiene grandes pendientes lo que hace que sea cómoda y disfrutemos de la naturaleza que nos rodea que, incluso en plena carretera, se muestra salvaje. Abandonaremos la E14 para tomar la carretera 322, más estrecha y con muy poco tráfico. Paralelamente a ella podemos ver los restos de puentes de antiguos caminos. 

Antiguos puentes

Y vemos la montañas, aún nevadas a estas alturas del año, que delimitan la zona limítrofe entre Suecia y Noruega, una zona bastante abrupta que tuvimos que atravesar.   



Tras varios kilómetros nos desviamos por pista en las inmediaciones del lago Skalsvattnet. En un primer momento estuvimos algo reticentes a desviarnos dada la experiencia del día anterior y a que eran muchos kilómetros de pista (lo que quería decir que si nos encontrábamos con algún tramo no ciclable no había posibilidad de darse la vuelta), pero la posibilidad de seguir por asfalto no resultaba muy atractiva ni parecía ofrecer buenas posibilidades para acampar. 

La decisión resultó ser todo un acierto, ya que realizamos el resto de la ascensión por una pista muy buena que sigue el camino histórico de paso de la frontera, con lugares espectaculares y buenos sitios para dormir. 

Pista hacia la frontera

Desde la pista disfrutamos de magníficas vistas del entorno y de las montañas que nos rodeaban, envueltos para una soledad casi total que otorgaba cierta magia al trayecto.

Vistas desde la pista

Llegamos a la frontera entre Suecia y Noruega, indicada con un hito, que curiosamente no está en el punto más elevado, el cual alcanzaremos algunos cientos de metros después y que se sitúa a unos 650 metros de altitud. Puede parecer una tontería, pero pasar la frontera nos produjo cierta emoción, más cuando vimos sobre el mapa el trayecto realizado hasta el momento. Lo que tantas veces habíamos mirado en casa ahora era una realidad, y nosotros formábamos parte de ella.

Frontera Suecia-Noruega

Al poco de iniciar el descenso desde el punto de cota máxima, nos encontramos con el refugio de Kvilbekken, un lugar idílico e ideal para hacer un alto en el camino, recuperar fuerzas y si cuadra quedarse a pasar noche. Nosotros repusimos energías con los últimos restos que nos quedaban de longaniza y lomo que nos habíamos llevado de casa. 



 Refugio de Kvilbekken
 
Día 6. Kvilbekken-Tomtvatnet (83.5 km-1275 m)

El día amaneció frío y con niebla, tras una noche lluviosa. Los primeros kilómetros estuvieron marcados por el descenso, siguiendo una preciosa pista con hermosos rincones que hicieron más llevadero el frío matinal. 




Descenso desde Kvilbekken

La pista enlaza con la carretera 72, la cual seguiremos durante bastantes kilómetros. Al igual que el día anterior evitamos algunos desvíos por sendero que eran claramente poco ciclables. Sin emabargo sí tomamos algún desvío por alguna pista que parecían ser ciclables, algunas con fuertes pendientes iniciales, que seguían el camino histórico y que le dan un punto de belleza al recorrido, a cambio de sumar metros de desnivel.


Tramos por pista

Sin duda un momento emocionante del recorrido fue la llegada a Stiklestad. En este lugar es donde se produjo la batalla en la que murió St Olav en el año 1030. En la iglesia de la localidad se encuentra la piedra sobre la que, supuestamente, murió St Olav (se encuentra detrás del altar) y unos delicadas pinturas murales donde se representa la batalla y muerte de St Olav, así como los milagros que se le atribuyen. 

Iglesia de Stiklestad

Pinturas murales de la iglesia de Stiklestad

La iglesia se puede visitar de forma gratuita y disponen de información en español. Además se puede sellar, lo cual no sería remarcable si no fuera porque en Noruega no encontramos ningún punto de sellado por el camino tras el refugio de Kvilbekken, ni tan siquiera en las iglesias (la única explicación es que estén situados en puntos no ciclables por los que no pasamos, o que sencillamente no haya). 

Abandonamos la localidad por fáciles carriles bici, el preludio de un largo y duro final de jornada. A partir de la localidad de Verdal el camino sigue un camino con continuas subidas y bajadas (al menos las pistas son buenas) para evitar las carreteras que discurren por la parte baja, adentrándose en los bosques que pueblan las zonas más elevadas y con algunos giros un poco extraños. 

En esta ocasión nos costó bastantes kilómetros localizar un buen lugar para pernoctar, lo que nos obligó a unos cuantos kilómetros adicionales a los inicialmente previstos. Noruega está más poblado, al menos esta parte, y hay numerosas explotaciones agrícolas y muchas casas, especialmente en los márgenes de los lagos, lo que reduce las posibilidades de un buen sitio para la tienda. Finalmente, y a punto de morir de agotamiento, localizamos un buen sitio en el margen del lago Tomtvatnet, con mesa, leña para hacer fuego y mosquitos, todo en uno. 


Lago Tomtvatnet

 Día 7. Tomtvatnet-Malvik (75 km-1150 m)

Durante bastantes kilómetros rodamos por buenas pistas y carreteras secundarias, muchas de ellas sin asfaltar, bordeando numerosos lagos: Movatnet, Bulandsvatnet, Ausetvatnet, Almovatnet y otros muchos de nombre indefinido y tamaño más modesto. Fuimos sumando metros de desnivel con las numerosas rampas a superar, cortas pero de fuerte pendiente. 

 
En esta jornada fuimos conectando pequeñas localidades que no pasaban de ser una agrupación de casas, la mayor de ellas fue Markabygda donde nos llevamos la sorpresa de ver un colegio del método Montessori. 

Pero sería a partir de Stjordal iniciaríamos el tramo más duro. Seguimos carreteras secundarias con fuertes subidas, evitando las carreteras que discurría por las zonas más bajas, en lo que parecía una copia del día anterior. A los pocos kilómetros nos encontramos con el primer tramo no ciclable que decidimos seguir por no ver muy clara otra alternativa, una tortura de unos cuantos kilómetros que es recomendable evitar buscando alguna otra alternativa. 

Inicio sendero

Cuando parecía que habíamos dejado las sendas atrás volvimos a reincidir en el error de no evaluar la posibilidad de buscar una alternativa y evitar los senderos.

 Inicio de sendero

Nos metimos de lleno en un sendero que, aunque al inicio nos permitió pedalear, nos obligó a empujar, arrastrar y llevar a cuestas las bicis durante unos interminables kilómetros, mientras veíamos pasar las horas en un avance que el adjetivo"lento" no describe en su justa medida. 

Hubo puntos en los que llegamos a dudar de la posibilidad de seguir por este camino, pero tras tantos kilómetros no había muchas más posibilidades a parte de seguir.


 Tramos no ciclables

Cuando finalmente salimos de este sendero, que visto con la distancia suficiente puedo decir que disfrutamosde un sendero debelleza espectacular, encontramos una pista que nos pareció una autopista tras la experiencia. En este punto evaluamos el recorrido y nos dimos cuenta de que teníamos por delante un tramo de dudosa ciclabilidad (un senderista que nos encontramos nos dijo que no era ciclable), así que tuvimos que buscar una alternativa para el último tramo que nos llevaría hasta nuestro destino. 

Pista tras el sendero

Desde la intersección de pista donde nos desviamos del camino marcado había diversas posibilidades, entre ellas proseguir por pistas y carreteras secundarias el máximo trayecto posible. Sin embargo el largo tramo de sendero que habíamos tenido y el cansancio producido, nos llevó a optar por dirigirnos hacia la costade forma más directa, hasta la localidad de Hommelvik. Desde aquí pudimos llegar hasta Malvik por carriles bici, donde decidimos quedarnos tras contemplar, por primera vez, el mar de Noruega. Dejamos para la última jornada los últimos veinte kilómetros de recorrido.  

 Mar de Noruega. Malvik

Día 8. Malvik-Trondheim  (20 km-180 m)

Nuestra última y corta jornada transcurrió de forma cómoda por carriles bici que nos llevaron desde Malvik hasta nuestro destino final: Trondheim

 
Trondheim

La idea era hacer una jornada muy corta para que nos diera tiempo a visitar tranquilamente la ciudad y el objetivo de este gran peregrinaje: la catedral de Nídaros, donde descansan los restos de St Olav. 


Catedral de Nídaros
  
El centro de peregrinos está muy próximo a la catedral, aquí os darán la credencial (Olav Letter) si mostráis el Pilegrimspass sellado. En el mismo edificio hay un albergue, aunque a precio de hotel, que es una buena opción y donde se pueden intercambiar experiencias con otros peregrinos, no muy numerosos en esta época del año, la mayoría procedentes del camino que venía desde Oslo.

Centro y albergue de peregrinos
  
Para completar nuestro peregrinaje asistimos a la misa del peregrino que se realiza todas las tardes, además tenía curiosidad por asistir a una misa luterana. Nos sorprendió comprobar que parte de la misa se realizaba en noruego y parte en inglés, además de ir todo ello aompañado de una música de órgano que ponía los pelos de punta y hacía retumbar las magníficas vidrieras de una forma espectacular. Me encantó la experiencia. 

Con esta ceremonia dimos por concluida la pregrinación y el Camino de St Olav, pero no nuestro pedaleo por Noruega y Suecia ya que nos quedaban por delante más de 900 kilómetros, los que tendríamos que recorrer en nuestro camino de regreso a Suecia, uniendo las licalidades de Trondheim y Estocolmo. Pero eso es otra historia. 

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
INFORMACIÓN ADICIONAL:  
  • Pedalear por Suecia con la bicicleta es una delicia, a lo que contribuye la abundancia de carriles bicien casi todas las localidades. El transoprte de las bicicletas es otro tema. No está permitido su transporte en los trenes y autobuses, al menos en los de largo recorrido, esto supuso un importante problema para llegar al punto de inicio del camino (Sundsvall). Finalmente decidimos alquilar un coche ya que, tras escribir a las compañías y a turismo, nadie nos sabía decir cómo llegar hasta Sundsvall. Hay que tener en cuenta que el hecho de dejar el coche en un punto diferente al de recogida encarece bastante y, sorprendentemente, nos costaba lo mismo alquilar el coche para un día que para tres, por lo que decidimos cogerlo tres días, reatrasar el inicio de la ruta y aprovechar para visitar algunos sitios: Uppsala, Signuta y Forsmark.
  • Credencial (Olav Letter):
    • Para obtenerla es necesario realizar 100 kilómetros si se va andando y 200 para los que lo realizan en bici o a caballo. Hay que presentar el Pilegrimspass sellado.
    • En Suecia hay numerosos puntos de sellado (buscad las iglesias). En Noruega solo vimos en la iglesia de Stiklestad, así que pedimos que nos sellaran (con un sello no del camino) en el camping de Malvik para al menos tener un sello por día (aunque no se especifica nada aeste respecto).
  • Estancia en Trondheim:
    • El Centro de Peregrinos está situado en el lado contrario a la entrada principal de la catedral. En el mismo edificio hay un albergue donde hay habitaciones y camas en habitaciones compartidas, el precio es alto, pero su situación privilegiada es magnífica.  
    • A los peregrinos se les da, en el Centro de Peregrinos, entradas gratuitas para visitar la catedral de Nídaros (es un dinero), así que pasaros primero por el centro. 
  • Durante el viaje y para prepararlo, hemos utilizado la siguiente documentación:
    • Lonely Planet de Suecia.
    • Mapa de Südschweden/südnorwegen. Editorial Reise. Escala 1: 875.000

lunes, 13 de junio de 2016

Ascensión Pala de Ip (Huesca)

Aprovecho un pequeño parón de actividad para volcar algunas rutas de hace un tiempo que me gustan especialmente. En ese grupo no podía faltar la asecensión que realizamos a la Pala de Ip, una mole impresionante de 2778 metros que vigila inalterable el Valle de Astún.

Iniciamos nuestra ascensión desde la localidad de Canfranc desde donde toammos un camino marcado con señales de sendero de pequeño recorrido que asciende paralelo a la canalización que desciende desde el Ibón de Ip. Se trata de un estrecho sendero que gana altura de forma rápida a través del bosque que cubre la ladera.

Sendero a través del bosque

El sendero nos lleva hacia el Circo de Ip, desde donde se asciende la ruta normal a la Collarada (2886 m). En nuestro caso nos desviamos al llegar al carretón de Ip, donde el sendero se junta con una pista ancha, ya que nos dirigimos hacia el  Collado de la Moleta (2439 m), ganando altura de manera decidida y con una vistas magníficas de la Collarada.

 Collarada al fondo

Desde el collado, donde ya llevamos superados los primeros mil metros de desnnivel, ascendemos los pocos metros que nos separan de la cumbre de La Moleta (2576 m) siguiendo los pasos más evidentes en un ambiente inmejorable. 

Sendero hacia La Moleta

La Moleta (2576 m)

Desde la cumbre de La Moleta nos encaramamos a la afilada Cresta de la Tronquera la cual seguimos, el sendero está bastante marcado y no hay muchas más posibilidades que seguir el evidente filo. Al avanzar por la cresta somos conscientes de lo diminutos que somos al lado de los gigantes que nos rodean.

Cresta de la Tronquera

La perspectiva también nos permite tener una panorámica privilegiada de las motañas que delimitan los profundos valles, algunos con perfiles muy perfiles característicos, como la Collarada que se yergue orgullosa y altiva  por encima del Circo de Ip

 Circo de Ip

La cresta no tiene gran dificultad, pero hay que avanzar con cuidado y mirando bien donde ponemos los pies, ya que la sensación de altura es espectacular, un camino de sensaciones fantásticas. Andamos despacio, disfrutando del paisaje, pero la cumbre se va aproximando. 


Cresta de la Tronquera

Desde la cumbre las vistas quitan el aliento. A lo lejos se perfila la gran mole del Midi d'Ossau (2215 m), una montaña mitica de Pirineos.

Midi d'Osseau desde la cumbre de la Pala de Ip

Para el descenso buscamos otra alternativa para evitar repetir el camino de ascenso, para ello descendemos hasta el collado donde iniciamos el último tramo de la ascensión, a un altitud de 2666 metros. Desde este punto descendemos por una empinada canal muy pedregosa hacia el Circo de Iserías

Descenso hacia el collado

Este descenso es incómodo y algo delicado, hay que descender muy despacio para evitar mover mucho las piedras que a la más mínima aprovechan para rodar ladera abajo, con el peligro que ello conlleva para los que descienden por debajo nuestrs. Posiblemente es mejor opción descender hasta el Collado de la Moleta y desde allí retomar un camino que nos lleva hasta el mismo Circo de Iserías. 

Canal de descenso a la derecha

Tras este pedregoso, muy  lento y tedioso, llegamos a un pequeño circo de hermosas praderas verdes que nos permiten tomarnos un pequeño respiro tras el tenso descenso.

 Praderas tras la canal

Aún quedan algunos metros para llegar al Circo de Iserías en el que se encuentra el Ibón de Iserías, un precioso rincón situado a 2129 metros de altitud. Ahora el avance es mucho más rapido por senda más marcada y cómoda.

Circo e Ibón de Iserías

Desde el Ibón el camino es mucho más sencillo ya que retomamos señales de pequeño recorrido por un sendero mucho más marcado. Iniciamos un vertiginoso y hermoso descenso. El sendero salva, sin ninguna dificultad, los farallones rocososo para llevarnos hasta la Cabaña de la Vuelta de Iserías, donde disfrutamos de un merecido descanso y de las vistas. 

 Sendero de descenso desde el Ibón de Iserías

Vistas desde la Cabaña de la Vuelta de Iserías

Tras el descanso, continuamos nuestros camino por el mismo sendero hasta enlazar, en la Canal de Izas, con el Sendero de Gran Recorrido GR-11 (el cual atraviesa los Pirineos) el cual tomaremos en sentido descendente, no sin antes mirar hacia atrás y disfrutar del valle y de los saltos de agua que crean una atmósfera única. 

 Canal de Izas

La visión del genera de manera instantánea el deseo de volver nuestros pasos hacia las alturas de nuevo, sensación que dura unos minutos hasta que volvemos a retomar nuestra ruta, en sentido contrario. El deseo de nuevas ascensiones no nos impide disfrutar de estos últimos kilómetros por uno de los valles más bonitos de Pirineos

Descenso. Canal de Izas

El sendero nos lleva hasta el Collado de los Ladrones, donde se puede echar un vistazo al Fuerte del Collado de los Ladronesque fue abandonado en el año 1961. No se puede visitar, pero se pueden encontrar buenos ángulos desde el exterior para sacar alguna fotografía y hacerse una idea del interior. 

Fuerte del Collado de los Ladrones

Con esta pequeña guinda terminamos una ascensión larga pero disfrutona donde las haya. Es una zona que nunca decepciona si se huye de las cumbres "más solicitadas". 

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
INFORMACIÓN ADICIONAL:
  • Mapa Valle del Aragón. Editorial Pirineo. Escala 1: 40.000  

jueves, 19 de mayo de 2016

Descenso del río Esgueva (Burgos-Valladolid)

Esta ruta une, a lo largo de 220 km, las ciudades de Burgos y Valladolid. Hacia la mitad de la ruta, nos uniremos al río Esgueva en su nacimiento para acompañarle en su recorrido hasta su desembocadura, en el río Pisuerga (Valladolid). En nuestro camino nos cruzaremos con otras rutas como son el Camino del Cid o el Camino de la Lana, y algún sendero de gran recorrido.

Un recorrido perfecto para los días de primavera en los que la naturaleza nos muestra sus mejores galas y podemos disfrutar de sus colores, olores y sonidos, llenos de vida.

Día 1. Burgos-Santo Domingo de Silos (69 km-650 m)

Iniciamos nuestro recorrido en la magnífica ciudad de Burgos, por cuestiones logísticas, muy cerca de la estación del tren. En nuestro primeros compases seguimos anchas avenidas con poco tráfico y  los carriles-bici.

Carril-bici. Río Arlanza

viernes, 6 de mayo de 2016

Despoblados del Valle de la Fueva (Tierrantona. Huesca)

Ruta de apenas 41 kilómetros pero con 1100 metros de desnivel, con pendientes bastante duras. A pesar de ello, estamos ante una ruta para disfrutar, más en primavera, que nos permite robar algo de  intimidad a los numerosos pueblos, hoy abandonados, en el entorno de Muro de Roda. La visita a estos pueblos nos obligó a realizar numerosos desvíos de ida y vuelta por el mismo recorrido ante la imposibilidad de unir de otra manera, de ahí los numerosos ramales.

Nuestro punto de salida lo situamos en el pueblo de Tierrantona, en el poco visitado Valle de Fueva. En los primeros kilómetros, que recorremos por la carretera que nos lleva al pueblo de Luján, podemos hacernos una idea de la belleza que nos espera en esta ruta y lo duro que va a resultar alcanzar alguno de nuestros objetivos.

Luján y Muro de Roda
Luján y Muro de Roda

En Luján nos encontramos un edificio llamativo, Casa Mur. Se trata de una casa fortificada, hoy habilitada como casa rural, que se identifica de forma clara por la torre adosada a la vivienda. 

Luján. Casa Mur
Luján. Casa Mur

En Luján abandonamos la carretera para tomar una ancha pista que nos lleva a conectar con el trazado del GR-1 (Sendero Histórico). Al poco de tomar el trazado del GR nos encontramos con el primero de los núcleos que vienen indicados como despoblado, se trata de El Pamporciello, una pequeña aldea de la que hoy poco queda.

El Pamporciello
El Pamporciello

Proseguimos nuestro camino e inciamos la subida siguiendo las marcas de Sendero de Gran Recorrido. Aquí sufrimos las primeras pendientes fuertes, ganando altura de forma rápida. Antes de proseguir hacia Muro de Roda, nos desviamos para visitar el pueblo de Fumanal

Este pueblo constaba de dos grandes viviendas y quedó despoblado a fianles de la década de los sesenta. Cuando llegamos pudimos ver que actualmente están rehabilitando una de las viviendas, parte de las tierras que rodean las casas están actualmente cultivadas, por lo que decidimos quedarnos fuera de las vallas, un escandaloso perro contribuyó a disuadirnos.

Fuente. Fumanal
Fuente. Fumanal

Fumanal
Fumanal

Volvemos a la intersección en la que nos desviamos, desandando el camino, lo que nos obliga a enfrentaros a alguna pendiente pronunciada. Una vez en la intersección tomamos la pista que indica la subida a Muro de Roda. La ascensión la realizamos por buena pista, pero con una notable pendiente. Hay que tomárselo con calma porque en este tramo salvamos un importante desnivel en apenas dos kilómetros. La recompensa estuvo al mismo nivel del esfuerzo.

Muro de Roda se sitúa en lo alto del Tozal de Muro, ocupando un lugar estratégico con amplio control del territorio circundante. Se distinguen dos barrios. El barrio más antiguo se sitúa en la parte más elevada y se encuentra casi completamente rodeado de muralla, construida en el siglo XI. La entrada a este barrio la realizamos a través de una puerta que se abre en el sistema defensivo.

Entrada en Muro de Roda
Entrada en Muro de Roda

En su interior se levanta la Iglesia de Santa María de la Asunción, iglesia románica del siglo XII que conserva maravillosos frescos en su interior. 
  
Muro de Roda. Murallas e Iglesia de Santa María de la Asunción
Muro de Roda. Murallas e Iglesia de Santa María de la Asunción

Interior de Muro de Roda
Interior de Muro de Roda

Interior de la Iglesia de Santa María de la Asunción
Interior de la Iglesia de Santa María de la Asunción

Dada la situación del pueblo las vistas son espectaculares, con una amplia panorámica de las montañas del Prepirineo y del Pirineo, así como del Valle del Cinca, donde se sitúa en Embalse de Mediano

Cementerio y vistas del Prepirineo
Cementerio y vistas del Prepirineo

Muro de Roda. Peña Montañesa al fondo
Muro de Roda. Peña Montañesa al fondo

Embalse de Mediano
Embalse de Mediano

Después de pasear y disfrutar de las vistas decidimos seguir la ruta, no sin antes parar en el barrio más bajo. Aquí encontramos la Ermita de San Bartolomé, que data del siglo XI, así como otros edificios civiles, como la escuela. 

Ermita de San Bartolomé
Ermita de San Bartolomé

Seguimos nuestra ruta. Descendemos la pista hasta alcanzar la intersección que indica hacia Muro de Roda. Seguimos, de nuevo, indicaciones de Sendero de Gran Recorrido, en este caso del GR-19, que seguimos hasta desviarnos hacia el pueblo de La Corona, donde apenas una casa se mantiene firme ante el paso del tiempo.

La Corona
La Corona

De vuelta a la intersección podemos disfrutar de buenas vistas y de una buena perspectiva de las formaciones geológicas del entorno que crean un marco de contrastes y moldean formas características, como son las cárcavas

Cárcavas
Cárcavas

Retomamos la pista que traíamos, abandonando el trazado del GR-19. Ahora por terreno no tan accidentado seguimso ruta para desviarnos a los pocos kilómetros en dirección al pueblo de La Lecina. Este pueblo quedó abandonado, como gran parte de estos pueblos, a principios de la década de los setenta. Hoy solo el silencio nos acompaña en nuestro andar indiscreto entre los muros de sus hermosas casas. 

La Lecina
La Lecina

La Lecina
La Lecina

De nuevo tendremos que deshacer el camino para retomar la pista que discurre a media ladera a los pies de Muro de Roda. A los pocos kilómetros tomaremos el desvío hacia el pueblo de Arasanz. Este es el desvío más largo, algo más de cuatro kilómetros, y con una importante bajada, lo cual hay que tener en cuenta porque posteriormente tendremos que regresar al punto de intersección. 

Descenso a Arasanz
Descenso a Arasanz

Embalse de Mediano
Embalse de Mediano

Arasanz fue expropiado cuando se realizó el crecimiento del Embalse de Madiano, del cual se tiene unas magníficas vistas durante el descenso, que inundó sus tierras de cultivo y lo condenó al abandono. Actualmente es un rincón de naturaleza salvaje donde sus escasas casas agonizan con el paso del tiempo.

Arasanz
Arasanz

Arasanz
Arasanz

El interior de algunas de las viviendas se conserva en un magnífico estado, aunque los techos parecen flaquear ante el peso del olvido.

Interior vivienda. Arasanz
Interior vivienda. Arasanz

Paseando entre los muros derruidos hubo dos detalles que dieron vida a estas abandonadas calles. Una fueron los restos de la Iglesia de San Martín (del siglo XVI); la otra, la indicación del buzón de correos. Mudos testigos de un momento en el que otros sonidos más allá del silencio y el cantar de los pájaros recorrieron estas calles. 

Buzón
Buzón

Iglesia de San Martín
Iglesia de San Martín

El regreso a la pista es largo y duro, lo mejor es intentar disfrutar con las vistas que nos ofrece el camino y las imágenes que se han quedado grabadas en nuestra retina. Al retomar la pista nos encontramos con una fuerte pendiente y camino algo roto. 

A los pocos kilómetros nos encontramos con el último desvío de la jornada, hacia el pueblo de Ministerio (en el cartel de entrada al pueblo está escrito como Ministirio), situado en un lugar de majestuosa belleza. 

Ministerio
Ministerio

Quedan pocas viviendas en pie y andar entre las casas se hace complicado, ya que casi todos los muros se han derruido y la vegetación a reconquistado el espacio, pero aún se pueden distinguir algunas casas y las terrazas en torno al pueblo. 

Ministerio
Ministerio

Ministerio
Ministerio

Dejamos este recorrido por los puebos abandonados. Retomamos la pista e iniciamos el tramo final. A los pocos kilómetros nos desviamos por el Camino Viejo a El Humo de Muro. Este camino en algunos tramos es bastante complicado para la bici. También es posible descender por buena pista que nos deja escasos kilómetros del pueblo.

Camino Viejo a El Humo de Muro
Camino Viejo a El Humo de Muro

Desde El Humo de Muro tomamos la carretera para abandonarla por una ancha pista que podemos seguir hasta Tierrantona. En nuestro caso nos desviamos siguendo una pequeña pista que se adentra en una cárcava, para ir a parar a la primera intersección de nuestro recorrido. Desde aquí tomamos el GR-1 hasta Tierrantona (puede volverse por Luján, siguiendo el camino tomado por la mañana).

Una ruta algo extraña en su recorrido, pero que nos ha permitido conocer preciosos rincones que nos susurran historias del pasado. La primavera le da un colorido especial a estas montañas, quizá sea la época más aconsejable, porque parece una zona calurosa para el verano.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 
 INFORMACIÓN ADICIONAL: