viernes, 6 de mayo de 2016

Despoblados del Valle de la Fueva (Tierrantona. Huesca)

Ruta de apenas 41 kilómetros pero con 1100 metros de desnivel, con pendientes bastante duras. A pesar de ello, estamos ante una ruta para disfrutar, más en primavera, que nos permite robar algo de  intimidad a los numerosos pueblos, hoy abandonados, en el entorno de Muro de Roda. La visita a estos pueblos nos obligó a realizar numerosos desvíos de ida y vuelta por el mismo recorrido ante la imposibilidad de unir de otra manera, de ahí los numerosos ramales.

Nuestro punto de salida lo situamos en el pueblo de Tierrantona, en el poco visitado Valle de Fueva. En los primeros kilómetros, que recorremos por la carretera que nos lleva al pueblo de Luján, podemos hacernos una idea de la belleza que nos espera en esta ruta y lo duro que va a resultar alcanzar alguno de nuestros objetivos.

Luján y Muro de Roda
Luján y Muro de Roda

En Luján nos encontramos un edificio llamativo, Casa Mur. Se trata de una casa fortificada, hoy habilitada como casa rural, que se identifica de forma clara por la torre adosada a la vivienda. 

Luján. Casa Mur
Luján. Casa Mur

En Luján abandonamos la carretera para tomar una ancha pista que nos lleva a conectar con el trazado del GR-1 (Sendero Histórico). Al poco de tomar el trazado del GR nos encontramos con el primero de los núcleos que vienen indicados como despoblado, se trata de El Pamporciello, una pequeña aldea de la que hoy poco queda.

El Pamporciello
El Pamporciello

Proseguimos nuestro camino e inciamos la subida siguiendo las marcas de Sendero de Gran Recorrido. Aquí sufrimos las primeras pendientes fuertes, ganando altura de forma rápida. Antes de proseguir hacia Muro de Roda, nos desviamos para visitar el pueblo de Fumanal

Este pueblo constaba de dos grandes viviendas y quedó despoblado a fianles de la década de los sesenta. Cuando llegamos pudimos ver que actualmente están rehabilitando una de las viviendas, parte de las tierras que rodean las casas están actualmente cultivadas, por lo que decidimos quedarnos fuera de las vallas, un escandaloso perro contribuyó a disuadirnos.

Fuente. Fumanal
Fuente. Fumanal

Fumanal
Fumanal

Volvemos a la intersección en la que nos desviamos, desandando el camino, lo que nos obliga a enfrentaros a alguna pendiente pronunciada. Una vez en la intersección tomamos la pista que indica la subida a Muro de Roda. La ascensión la realizamos por buena pista, pero con una notable pendiente. Hay que tomárselo con calma porque en este tramo salvamos un importante desnivel en apenas dos kilómetros. La recompensa estuvo al mismo nivel del esfuerzo.

Muro de Roda se sitúa en lo alto del Tozal de Muro, ocupando un lugar estratégico con amplio control del territorio circundante. Se distinguen dos barrios. El barrio más antiguo se sitúa en la parte más elevada y se encuentra casi completamente rodeado de muralla, construida en el siglo XI. La entrada a este barrio la realizamos a través de una puerta que se abre en el sistema defensivo.

Entrada en Muro de Roda
Entrada en Muro de Roda

En su interior se levanta la Iglesia de Santa María de la Asunción, iglesia románica del siglo XII que conserva maravillosos frescos en su interior. 
  
Muro de Roda. Murallas e Iglesia de Santa María de la Asunción
Muro de Roda. Murallas e Iglesia de Santa María de la Asunción

Interior de Muro de Roda
Interior de Muro de Roda

Interior de la Iglesia de Santa María de la Asunción
Interior de la Iglesia de Santa María de la Asunción

Dada la situación del pueblo las vistas son espectaculares, con una amplia panorámica de las montañas del Prepirineo y del Pirineo, así como del Valle del Cinca, donde se sitúa en Embalse de Mediano

Cementerio y vistas del Prepirineo
Cementerio y vistas del Prepirineo

Muro de Roda. Peña Montañesa al fondo
Muro de Roda. Peña Montañesa al fondo

Embalse de Mediano
Embalse de Mediano

Después de pasear y disfrutar de las vistas decidimos seguir la ruta, no sin antes parar en el barrio más bajo. Aquí encontramos la Ermita de San Bartolomé, que data del siglo XI, así como otros edificios civiles, como la escuela. 

Ermita de San Bartolomé
Ermita de San Bartolomé

Seguimos nuestra ruta. Descendemos la pista hasta alcanzar la intersección que indica hacia Muro de Roda. Seguimos, de nuevo, indicaciones de Sendero de Gran Recorrido, en este caso del GR-19, que seguimos hasta desviarnos hacia el pueblo de La Corona, donde apenas una casa se mantiene firme ante el paso del tiempo.

La Corona
La Corona

De vuelta a la intersección podemos disfrutar de buenas vistas y de una buena perspectiva de las formaciones geológicas del entorno que crean un marco de contrastes y moldean formas características, como son las cárcavas

Cárcavas
Cárcavas

Retomamos la pista que traíamos, abandonando el trazado del GR-19. Ahora por terreno no tan accidentado seguimso ruta para desviarnos a los pocos kilómetros en dirección al pueblo de La Lecina. Este pueblo quedó abandonado, como gran parte de estos pueblos, a principios de la década de los setenta. Hoy solo el silencio nos acompaña en nuestro andar indiscreto entre los muros de sus hermosas casas. 

La Lecina
La Lecina

La Lecina
La Lecina

De nuevo tendremos que deshacer el camino para retomar la pista que discurre a media ladera a los pies de Muro de Roda. A los pocos kilómetros tomaremos el desvío hacia el pueblo de Arasanz. Este es el desvío más largo, algo más de cuatro kilómetros, y con una importante bajada, lo cual hay que tener en cuenta porque posteriormente tendremos que regresar al punto de intersección. 

Descenso a Arasanz
Descenso a Arasanz

Embalse de Mediano
Embalse de Mediano

Arasanz fue expropiado cuando se realizó el crecimiento del Embalse de Madiano, del cual se tiene unas magníficas vistas durante el descenso, que inundó sus tierras de cultivo y lo condenó al abandono. Actualmente es un rincón de naturaleza salvaje donde sus escasas casas agonizan con el paso del tiempo.

Arasanz
Arasanz

Arasanz
Arasanz

El interior de algunas de las viviendas se conserva en un magnífico estado, aunque los techos parecen flaquear ante el peso del olvido.

Interior vivienda. Arasanz
Interior vivienda. Arasanz

Paseando entre los muros derruidos hubo dos detalles que dieron vida a estas abandonadas calles. Una fueron los restos de la Iglesia de San Martín (del siglo XVI); la otra, la indicación del buzón de correos. Mudos testigos de un momento en el que otros sonidos más allá del silencio y el cantar de los pájaros recorrieron estas calles. 

Buzón
Buzón

Iglesia de San Martín
Iglesia de San Martín

El regreso a la pista es largo y duro, lo mejor es intentar disfrutar con las vistas que nos ofrece el camino y las imágenes que se han quedado grabadas en nuestra retina. Al retomar la pista nos encontramos con una fuerte pendiente y camino algo roto. 

A los pocos kilómetros nos encontramos con el último desvío de la jornada, hacia el pueblo de Ministerio (en el cartel de entrada al pueblo está escrito como Ministirio), situado en un lugar de majestuosa belleza. 

Ministerio
Ministerio

Quedan pocas viviendas en pie y andar entre las casas se hace complicado, ya que casi todos los muros se han derruido y la vegetación a reconquistado el espacio, pero aún se pueden distinguir algunas casas y las terrazas en torno al pueblo. 

Ministerio
Ministerio

Ministerio
Ministerio

Dejamos este recorrido por los puebos abandonados. Retomamos la pista e iniciamos el tramo final. A los pocos kilómetros nos desviamos por el Camino Viejo a El Humo de Muro. Este camino en algunos tramos es bastante complicado para la bici. También es posible descender por buena pista que nos deja escasos kilómetros del pueblo.

Camino Viejo a El Humo de Muro
Camino Viejo a El Humo de Muro

Desde El Humo de Muro tomamos la carretera para abandonarla por una ancha pista que podemos seguir hasta Tierrantona. En nuestro caso nos desviamos siguendo una pequeña pista que se adentra en una cárcava, para ir a parar a la primera intersección de nuestro recorrido. Desde aquí tomamos el GR-1 hasta Tierrantona (puede volverse por Luján, siguiendo el camino tomado por la mañana).

Una ruta algo extraña en su recorrido, pero que nos ha permitido conocer preciosos rincones que nos susurran historias del pasado. La primavera le da un colorido especial a estas montañas, quizá sea la época más aconsejable, porque parece una zona calurosa para el verano.

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