lunes, 18 de enero de 2016

Canal de Castilla en BTT (Ramal Norte y ramal Sur)

La construcción del Canal de Castilla se inició a mediados del siglo XVIII como resultado de una propuesta realizada por el Marqués de la Ensenada al rey Fernando VI, con el objetivo de crear una red de canales y caminos que permitiran comunicar Castilla, principal productora de cereales, con los puertos del norte.

Después de diversas vicisitudes, tanto en su construcción como en su adjudicación, el canal entraría en explotacion en el año 1849. Entre los años 1850 y 1860 se vivió una gran actividad en el canal, surcado en esos momentos por cerca de 350 barcas. La llegada del tren acabaría con las pretensiones del canal como gran vía de comunicación, aunque varias industrias surgirían en su cauce haciendo uso de su fuerza motriz, y mantendrá su uso agrícola para el riego.

La ruta la realizamos en dos días. Se trata de un recorrido muy sencillo y muy aconsejable para aquellos que se inician en el cicloturismo, ya que apenas tiene desnivel y no presenta ninguna dificultad técnica. Sin lugar a dudas uno de los momentos más apropiados para realizar este recorrido es en el otoño, momento en el que los árboles de los márgenes se visten consus mejores galas.

El Canal de Castilla consta de tres ramales: el ramal Norte; el ramal Sur, que llega a Valladolid; y el ramal de Campos, que se dirige a Medina de Rioseco. En nuestro caso seguimos el ramal norte, para optar por el ramal Sur en El Serrón, punto donde se bifurca en el ramal Sur y el ramal de Campos.

Primer día. Alar del Rey-Frómista (67 km)

Nuestro punto de salida lo situamos en la población de Alar del Rey (Palencia) donde el río Pisuerga le ofrece generosamente las aguas al canal para iniciar su recorrido.


Alar del Rey. Inicio de la ruta

El ramal Norte es el que presenta mayor desnivel, por lo que requirió la construcción de 24 esclusas que permitieran a las barcas que lo recorrían salvarlo. Hoy día siguen constituyendo una curiosa y espectacular obra de ingeniería. 

Esclusa. Ramal Norte

Algunas de las esclusas salvan un desnivel considerable, formando auténticas cascadas que impresionan dada la fueza el agua, lo que provoca un ruido atronador y contribuye al ambiente húmedo. 


Grandes exclusas. Ramal Norte

También encontramos numerosos puentes que permitían, y permiten, comunicar ambos márgenes del canal, y respetar los caminos de paso.

Puente. Ramal Norte
 
En los trazados intermedios entre estas inmensas construcciones, podemos disfrutar de los anchos caminos que se sitúan en los laterales del canal, sin apenas desnivel, acompañando a las, ahora, tranquilas aguas.


Pero lo más espectacular del recorrido nos lo proporcionará la vegetación de ribera, que en pleno otoño adopta una coloración espectacular, y nos hace olvidar el frío y la humedad. 


Los colores del otoño

El camino pasa por numerosos pueblos, o los deja muy próximos, existiendo la posibilidad de recorrer unos pocos kilómetros adicionales para visitarlos. Así pasamos por las proximidades de Herrera de Pisuerga u Osorno, por indicar algunos de los pueblos más conocidos.

Pocos kilómetros antes del pueblo de Frómista el Canal de Castilla nuestra ruta coincide con el trazado del Camino de Santiago francés que, viniendo desde Burgos, se dirige a este pueblo. Nosotros decidimos parar en Frómista, donde se encuentra la Iglesia de San Martín de Tours, iglesia románica del siglo XI. 


Iglesia de San Martín de Tours. Frómista
 

Segundo día. Frómista-Valladolid (90 km)

La única dificultad de la segunda jornada es su larga distancia. La tónica general del recorrido será la misma que la del día anterior. Caminos anchos, muy rodadores y sin apenas desnivel o dificultad, lo que nos permitirá pedalear con cierta velocidad y disfrutar del recorrido. 


Siguiendo las aguas tranquilas

A lo largo del recorrido cambiaremos en varias ocasiones de margen, haciendo uso de los numerosos puentes existentes, buscando el mejor camino. 

Puente. Ramal Sur

El final del ramal Norte se sitúa en El Serrón. En este punto el ramal de Campos cede parte de sus aguas, procedendentes del río Carrión, al ramal Sur, que se aleja dirección a Valladolid. Este ramal Sur, que ahora seguimos, dispone de 18 esclusas a lo largo de sus 54 kilómetros que le permiten salvar el desnivel. 

 Esclusa. Ramal Sur
 
En este ramal encontramos menos desnivel que en el trayecto del primer día y el canal muestra largos tramos donde las tranquilas aguas y el reflejo de los árboles parecen perderse en el infinito. 


Durante el recorrido pasamos por diversos edificios industriales que, en su momento, hicieron uso de la fuerza motriz del agua transportada, como industrias de harinas. 

Industrias en el margen del Canal
 
A medida que nos aproximamos a la ciudad de Valladolid el paisaje que nos rodea es más pobre en vegetación, y los colores que nos venían acompañando durante el recorrido empiezan una sigilosa retirada. 


Pocos kilómetros antes de Valladolid

El Canal de Castilla vierte sus aguas al mismo río del que las toma, el río Pisuerga, devolviéndole lo que legitimamente es suyo, finalizando nuestro recorrido en la ciudad de Valladolid. Desde esta ciudad podemos tomar un tren que nos deje de nuevo en Alar del Rey. 

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INFORMACIÓN ADICIONAL:
  • Tenéis una página con información acerca de la historia del canal y actividades a realizar en: http://www.canaldecastilla.org/index.php
  • En wikiloc podéis localizar numerosos track de esta ruta, y del ramal de Campos, razón por la cual nosotros no la grabamos. 
  • En internet podéis localizar mapas de los tres ramales que forman el Canal de Castilla.

jueves, 7 de enero de 2016

PR-V91. Los Serranos (Chelva. Valencia)

Nos acercamos al pueblo valenciano de Chelva atraídos por los restos del impresionante Acueducto de Peña Cortada que se localiza en su término municipal y, aprovechando el fin de semana, nos decidimos a adentrarnos en sus pequeñas y solitarias montañas para conocer mejor este rincón del interior de la Comunidad Valenciana. Para ellos nos decidimos por este Sendero de Pequeño Recorrido (PR) de unos 25 km de longitud.

Iniciamos el recorrido desde el mismo pueblo de Chelva dirigiéndonos hacia la Plaza de Toros, donde se localiza un cartel informativo de este PR. Inicialmente nos lleva entre casas hasta alcanzar la Fuente de la Gitana, una especie de merendero algo abandonado.

Fuente de la Gitana
 
Aquí nos encontramos con la primeradificultad, ya que perdimos las indicaciones y terminamos haciendo unos cientos de metros por la carretera hasta enlazar de nuevo con el PR por una pista que asciende desde dicha carretera. Sinceramente no fuimos conscientes de en qué momento perdimos las indicaciones (señales blancas y amarillas), así que no sé si fue un despiste nuestro o es que las indicaciones no está muy bien puestas. 
 
Una vez retomado el PR, iniciamos un ascenso relajado por un antiguo camino bien marcado y perfectamente visible, que corta la ladera de la montaña. 
 
Camino de ascenso
 
El camino es ancho y nos permite ascender de forma muy cómoda, entre vueltas y revueltas vamos ascendiendo sin apenas darnos cuenta siguiendo el camino de romería a la Ermita del Remedio, incluso tenemos algún descansadero a mitad de ascenso. 
 

Detalle del camino
 
La Ermita del Remedio se sitúa unos 200 metros por debajo del pico del mismo nombre. El edificio actual se inauguró en 1889, por lo que se trata de un edificio bastante moderno y sin el encanto de las antiguas construcciones, así que no nos detenemos mucho en su contemplación y proseguimos camino hacia el  punto más alto, siguiendo las indiciaciones de PR. 
 
Tramo de mayor pendiente
 
El tramo que nos encontramos a continuación, sin tener ninguna dificultad, es el de mayor pendiente del recorrido y resulta algo incómodo, pero en poco tiempo nos permite salvar los 200 metros que nos quedaban para situarnos en el punto más elevado del recorrido: Pico del Remedio (1054 m). En las proximidades hay un punto de vigilancia forestal y se pueden tener unas maravillosas vistas de las montañas que nos rodean y los barrancos que se abren paso a través de ellas. 
 
Panorámica desde el Pico del Remedio (1054 m)
 
Ahora nos toca bajar, siguiendo una amplia pista que nos lleva derechos hacia la carretera CV-346, la cual seguiremos hasta llegar al Collado de las Granzas (936 m). 

Nuestro recorrido continúa al otro lado de la carretera por el Camino Baestas, una pista muy ancha y en ligera bajada, la cual seguiremos durante un largo tramo. Sin duda es la parte másaburrida del recorrido, ya que este tipo de pistas se hacen muy largas y monótonas para andar, a pesar de estar rodeados de extensos pinares. Durante este tramo pasaremos por los depósitos de agua de Baestas y Casa de Valseco, donde unas construcciones abandonadas nos hablan de épocas ya pasadas. 
 
 
Casa de Valseco

Seguiremos la pista hasta alcanzar el punto donde el PR se junta con el GR-7 (Sendero de Gran Recorrido que cruza la Península desde Andorra hasta la provincia de Cádiz), en este punto las marcas de PR y GR se confunden, pero ambas nos llevan al mismo sitio, introduciéndonos en la Rambla de Alcotas

Este tramo nos impresionó bastante por lo inesperado, si hubiera que quedarse con algún tramo de este recorrido no tendría duda, este es el más espectacular y el más agradecido para el senderismo. Inicialmente la rambla se abre camino por espacios bastante abiertos y el único rastro de cauce que podemos observar es el lecho pedregoso y blanquecino.
 

Rambla de Alcotas
 
A medida que avanzamos la rambla se va estrechando y en un punto perdimos las indicaciones de GR, que parece que ascienden a media ladera. Nosotros seguimos en todo momento las marcas de PR, sin pérdida posible, pasando por rincones algo extraños, estrechos, con algún caos de piedras, una pequeña presa (la cual hay que salvar por su lado derecho) y alguna duda en cuanto perdiamos las señales, pero, en general, está bastante bien marcado.
 
Estrecho de la Rambla de Alcotas
 
Caos de piedras
 
En el momento de hacer este recorrido no habia llovido ni habñia peligro de lluvias, en caso de lluvias recientes o previsión de las mismas, mejor nformarse, porque hay puntos bastante estrechos que con agua pueden presentar cierta dificultad, e incluso llegar a ser peligrosos si el agua de forma torrencial. 
 
Encontramos también un par de puntos en los que habrá que utilizar las manos para poder destrepar pequeños caos de piedras, no entrañan grandes dificultades, pero no se ve muy bien lo que hay debajo, por lo que mejor ir con cuidado. Una vez pasado se ve mucho más fácil.
 


Resaltes
 
Una vez pasados estos puntos nos queda poco por recorrer dentro de la rambla, si seguimos el PR. Salimos a una pista que se junta, de nuevo con el GR-7, para luego volverse a separar. En esta ocasión decidimos seguir el GR porque parecía adentrarse de nuevo en la rambla, ahora con un pequeño caudal de agua, mientras que el PR ascendian por una zona más alta. Así que abandonamos el PR y seguimos las marcas blancas y rojas. 
 
Desvío por el GR-7
 
Pequeña poza en la Rambla de Alcotas
 
Las señales de GR nos llevan hasta el final de la rambla y a enlazar con una pista por donde vienen el trayecto del PR. Siguiendo, de nuevo, las indicacionesde PR daremos con un apista muy ancha y abierta al tráfico, ya que es la que permite el acceso al inicio del Acueducto de Peña Cortada, por lo que es probable que en este tramo os toque comer un poco de polvo, como nos pasó a nosotros. En un par de kilómetros llegamos al pueblo y finalizamos este solitario recorrido. 
 
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INFORMACIÓN ADICIONAL:
  • En wikiloc hay numerosos tracks, introducid el nombre del PR y se localiza rápido, por lo que no grabamos el recorrido. 
  • Podéis encontrar información de los PR de la zona en la página del Centro Excursionista de Cheva. El enlace para este PRlo tenéis en: http://www.cechelva.org/PRV%2091.htm
  • No dejéis de visitar el Acueducto de Peña Cortada, hay un sendero, PR-V 92 que recorre el acueducto. Nosotros lo hicimos, pero quizá merezca más la pena hacer la parte del acueducto y luego hacerla circular por Torre de Castro en vez de seguir el recorrido hasta el pueblo de Calles, ya que el tramo entre Calles y Chelva no tiene mucho interés. 
 

lunes, 7 de diciembre de 2015

Camino de Guadalupe (Camino de los Monjes-Camino Natural de la Vía Verde de la Jara-Camino Natural de Las Villuercas)

Aprovechando una semana de días calurosos del mes de diciembre nos hemos decidido a recorrer uno de los caminos que siempre teníamos pendientes, el Camino de Guadalupe, pero decidimos realizarlo desde Guadalajara, menos transitado que otras opciones  que nos daba la posibilidad de recorrer el Camino de los Monjes.

Nuestro camino ha unido Guadalajara con el Monasterio de San Bartolomé en Lupiana, casa matriz de la Orden de los Jerónimos, conectando con el Camino de los Monjes y con el Camino Real de Guadalupe en la población de Titulcia. Durante nuestra travesía recorreremos tramos de la Vía Verde del Tajuña, el Camino Natural de la Vía Verde la Jara y el Camino Natural de las Villuercas, todo ello en cinco días de descubrimientos y sin apenas pisar asfalto.

Primer día. Guadalajara-Morata de Tajuña (88.5 km- 830m) 

Iniciamos nuestro viaje en una fría mañana desde Guadalajara, donde llegamos en transporte público, marcando el punto de inicio en el Palacio del Infantado, edificio del siglo XV donde se sitúa el interesante Museo de Guadalajara.

Palacio del infantado. Guadalajara

Atravesamos la ciudad por el Parque de la Concordia en dirección a la A-2, la cual atravesamos abandonando el asfalto. A los pocos metros nos enfrentamos a la primera subida de este viaje, al principio suave, pero en pocos metros la pendiente se vuelve más dura y de firme pedregoso, lo que nos obliga a echar el pie a tierra en algún corto tramo, al menos nos ayudó a entrar en calor.

Corto tramo a pie a la salida de Guadalajara

Una vez alcanzada la parte alta el terreno se suaviza de forma considerable y nos permite rodar a buen ritmo. En este punto atravesamos la Cañada Real Galiana rodeados de encinas, para iniciar el descenso hacia la población de Lupiana por un estrecho sendero que sigue el Barranco de los Pilancones, un rincón con encanto que nos obligará a esmerarnos con la bici ya que el terreno no es muy bueno. 

Barranco de los Pilancones

Lupiana es un precioso pueblo de la Alcarria ideal para hacer una parada antes de enfrentarnos a la subida al Monasterio de San Bartolomé. A este monasterio se puede subir por carretera, pero nosotros decidimos seguir la senda, lo que nos obligó, por segunda vez, a empujar las bicis, pero no son muchos metros y merece la pena por seguir el camino histórico de acceso.

Subida al Monasterio de San Bartolomé

Muro exterior del Monasterio de San Bartolomé

El Monasterio de San Bartolomé es propiedad privada lo que hace que la posibilidad de visitarlo quede limitada a los lunes por la mañana. Nosotros queríamos acercarnos a este lugar porque marcaba el inico del Camino de los Monjes, camino que supuestamente siguieron los Padres Jerónimos para enlazar con el Camino Real de Guadalupe en su peregrinaje al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. 

El Monasterio, fundado en el siglo XIV, fue el primer monasterio fundado en la Península Ibérica y casa madre de la Orden de los Jerónimos, hasta la desamortización de Mendizábal en 1836.


Claustro del Monasterio de San Bartolomé

Fachada de la iglesia

Tras la visita al Monasterio seguimos nuestro camino en dirección al pueblo de Horche ahora por pistas más anchas y un avance mucho más rápido, desde esta localidad descendemos de forma decidida hacia el valle del río Tajuña, cuyo margen seguiremos, sin apenas desnivel, atravesando Aranzueque y rozando Loranca de Tajuña, en paralelo a la carretera comarcal CM-215 (que pasa a ser la M-215 cuando pasamos a la Comunidad de Madrid). 


Valle del río Tajuña

En la población de Ambite conectamos con la Vía Verde del Tajuña que sigue el trazado de una antigua vía de ferrocarril que tenía como objetivo unir las tierras madrileñas y aragonesas, fue inaugurado en 1901 y tuvo una vida corta ya que cerró al transporte de viajeros en 1953. 

Vía Verde del Tajuña

Con la caída del sol alcanzamos nuestro destino en la localidad de Morata de Tajuña, una de las pocas poblaciones donde localizamos un hostal. En un bar nos recomendaron probar las palmeritas de chocolote, y las probamos...un auténtico placer, se puede decir que lo mejor de Morata. 

Segundo día. Morata de Tajuña-Toledo (90 km-650 m)

Iniciamos la jornada como la terminamos, siguiendo el río Tajuña, por buenos caminos de concentración que nos permiten coger velocidad y avanzar de forma rápida y cómoda entre tierras de cultivo.

Valle del Tajuña

Sin embargo a los pocos kilómetros nos desviaremos con el objetivo de llegar a la localidad de Chinchón, para ello nos tendremos que enfrentar a una pista pedregosa y de pendiente más que considerable que, como no podía ser de otro modo, me obligó a echar el pie a tierra y a empujar la bici un buen tramo.

Punto de inicio de la subida

Estas pistas siguen el Barranco de Valdepozas, una zona escarpada de pequeñas montañas de yeso y con fuertes desniveles, que nos permiten llegar a la localidad de Chinchón, entrando por la parte más alta lo que nos ofrece unas estupendas panorámicas del entorno y del Castillo de los Condes de Chinchón

 Panorámica. Chinchón

Además pudimos disfrutar de un pequeño descanso, con café, tostada y sol incluido, en su conocida Plaza Mayor

Plaza Mayor de Chinchón

Tras el descanso prácticamente desharemos lo andado, ya que volvemos a retomar el valle del Tajuña, descendiendo casi paralelos al camino de subida, bordeando el Castillo de Casasola, propiedad privada y no visitable, pero del que se puede obtener una buena perspectiva desde el valle.

Bordeando el Castillo de Casasola

Pero este valle aún nos tenía alguna sorpresa reservada. Tras atravesar la carretera M-404 nos dirigimos a la Laguna de San Juan, refugio de fauna que, dada la escasez de agua de este año, seguro que no mostraba su mejor aspecto, aún así produce un hermoso constraste con el entorno árido que nos rodea. 

Laguna de San Juan

Continuamos por la misma pista y poco antes de cruzar la carretera M-320, en las proximidades de Titulcia, nos encontamos con la sorpresa de ver un nido de ametralladoras y el trazado claro de unas trincheras, lo cual no es de extrañar ya que en estas tierras. hoy tranquilas, se libró en febrero de 1937 una de las más conocidas batallas de la Guerra Civil, la Batalla del Jarama.

Nido de ametralladoras

Trincheras

En Titulcia enlazamos con el Camino Real de Guadalupe que nos lleva directos hacia la hermosa población de Aranjuez, a las afueras de la misma vierte sus aguas el río Jarama que anteriormente ha recibido el aporte del río Tajuña que nos ha acompañado en nuetras dos primeras jornadas.

Entrando en Aranjuez

Aranjuez bien merece una visita con el tiempo necesario para conocer el Palacio Real de Aranjuez así como los espléndidos jardines que muestran sus mejors galas en primavera y otoño. 

Palacio Real de Aranjuez
 
Para salir de Aranjuez el Camino Real de Guadalupe sigue el Camino Natural del Tajo (marcado como Sendero de Gran Recorrido GR-113).

Indicaciones del Camino Natural del Tajo

En los siguientes kilómetros seguiremos en gran medida el trazado de este Camino Natural, coincidiendo con el Canal de las Aves, desviándonos de sus indicaciones en algún punto en el que el que el GR se separa del margen del río y a la entrada de Toledo, más directa en nuestro caso. 

Tercer día. Toledo-Montearagón (64 km-830 m)

Aprovechamos la mañana para darnos una vuelta por esta maravillosa ciudad que es Toledo, ya que el día antes apenas nos había dado tiempo para disfrutar de ella, por lo que iniciamos la jornada recorriendo sus estrechas y empinadas calles, haciendo un rápido recorrido por el casco histórico. 

Panorámica de Toledo

Atravesando el Puente de Alcántara

Calles de Toledo

Desde luego esta ciudad, si se dispone de tiempo, se merece mínimo una jornada para descubrir sus rincones y poder visitar sus principales monumentos, que no son pocos. La salida de Toledo la realizamos siguiendo, de nuevo, las indicaciones del Camino Natural del Tajo que nos saca de la ciudad siguiendo el paseo fluvial y zonas de antiguas fábricas.


Salida de Toledo

Pronto nos encontraremos con camino asfaltado que nos lleva a zonas no tan amables llenas de graveras, pero que nos permitirán salvar el paso de la circunvalación CM-40. Seguimos pistas en buen estado que nos permiten ir bastante relajados, aunque nos encontramos con pequeños tramos de subida. 

Tramos de subida

Nos encontraremos con el curso del río Guadarrama, cuyas aguas vienen a desembocar en el Tajo, y sobre su cauce se sitúa una zona de descanso con buenas vistas e ideal para una parada antes de continuar. 

Área de descanso sobre el río Guadarrama

Una vez superado el río Guadarrama tendremos que superar la dura cuesta que nos lleva hacia la Ermita de Nuestra Señora de la Esperanza Macarena, un edificio rodeado de vallas que más aprecía un bunker que una ermita, y desde donde podemos contemplar a nuestros pies el pueblo de Abarreal de Tajo, en el que podréis encontrar supermercado y un par de bares. 

En esta localidad nos separamos de las indicaciones del Camino Natural, para seguir las indicaciones del Camino Real de Guadalupe, en algunas ocasiones con postes de color verde, en otros casos son marcas y flechas de color blanco que nos marcan la dirección a seguir y, de paso, nos infunden ánimo. 

Indicaciones del Camino Real de Guadalupe

Una pista asfaltada nos lleva hasta el pueblo de Burujón, a partir de este punto seguimos buenas pistas que nos llevan a los pueblos de Escalonilla, La Mata, Erustes y Cebolla, rodeados de olivos cargados de aceitunas y flores despitadas que con los días que hace deben pensar que estamos en plena primavera, porque nos encontramos con auténticos mantos de flores.

Plena primavera otoñal

Entre los pueblos de Cebolla y Motearagón la cosa cambia, nos encontramos con pistas complicadas de tierra fina (parecía que estábamos en la playa de Alicante) que hace que en bastantes tramos las bicis se queden clavadas y tengamos que empujar, aunque la proximidad de nuestro destino hace que nos lo tomemos con calma y disfrutemos del paisaje, pintado de bonitas tonalidades por el efecto de la puesta de sol. 

Pistas arenosas entre Cebolla y Montearagón
 
Cuarto día. Montearagón-Aldeanueva de Barbarroya (51 km-145 m)

Jornada muy tranquila y sin apenas desnivel, que nos permitirá descansar y pedalear de forma relajada, por lo que salimos de Monteragón algo más tarde de lo habitual en dirección a Talavera de la Reina, de la cual nos separan apenas 18 kilómetros y a la que entramos por carril bici.

Entrada de Talavera de la Reina

Atravesamos toda la ciudad de forma cómoda y sin el peligro del tráfico ya que seguimos en todo momentos carriles bici y las indicaciones del Camino Natural del Tajo, con el que nos hemos vuelto a encontrar a la salida de Montearagón.

Jardines del Prado. Talavera de la Reina

A la salida de Talavera volvemos a separarnos del Camino Natural alejándonos del cauce del Tajo para tomar una pista, donde encontramos marcas del Camino Real de Guadalupe, prácticamente paralela que nos lleva hasta Alberche del Caudillo, un pueblo de creación bastante reciente ya que fue fundado en el año 1956 por el Instituto Nacional de Colonización, cosas de la época.  

En Alberche el camino de Guadalupe vuelve a coincidir con el Camino Natural del Tajo que nos lleva directamente y sin desnivel hasta el pueblo de Calera y Chozas. Desde esta localidad nos desviamos del Camino Real de Guadalupe para seguir un camino algo más moderno, ya que vamos a seguir el Camino Natural de la Vía Verde de la Jara.  

Inicio del Camino Natural de la Vía Verde de la Jara

Este Camino Natural de la Vía Verde de la Jara coincide en sus primero 20 kilómetros con el Camino Natural del Tajo y sigue el trazado de la antigua línea de ferrocarril que unía Calera y Chozas con Santa Quiteria, como parte de un proyecto más amplio que pretendía unir Talavera de la Reina (Toledo) y Villanueva de la Serena (Badajoz). Aunque las obras se iniciaron durante la dictadura de Primo de Rivera, y continuaron en años sucesivos de manera intermitente finalizando gran parte del recorrido, lo cierto es que la vía del tren nunca llegó a estar en uso y las obras quedaron suspendidas, de forma definitiva, en el año 1962, dejando una impresionante construcción que ahora nos permite transitar por increíbles paisajes. 

Trinchera. Vía Verde de la Jara

Una de las construcciones más impresionantes es el viaducto de Azután o Puente de Amador que con sus 340 metros de longitud y una altura máxima de 40 metros sobre las aguas nos permite salvar el embalse de Azután, formado por las aguas del Tajo.

Viaducto de Azután


Embalse de Azután

Esta jornada es sin duda una de las más bonitas, rodeados de encinas, moles de granito y disfrutando de la soledad que nos proporciona un jueves de otoño, un auténtico placer para los sentidos. 


En pocos kilómetros llegamos a la localidad de Aldeanueva de Balbarroya donde damos por concluida la jornada, ya que es el único punto en el que localizamos alojamiento sin tener que desviarnos de la vía verde. 

Lo cierto es que esta jornada se quedó algo corta y la siguiente demasiado larga, lo ideal sería alargar un poco esta etapa, ya que transita sin desnivel, y dormir en la Estación de la Pizarrita, un curioso alojamiento que ha habilitado unos vagones como dormitorios. Nosotros no nos pudimos alojar aquí porque los días de diario de invierno solo abren si hay grupos, por lo que mejor llamar antes, solo por la curiosidad merece la pena. 

Quinto día. Aldeanueva de Barbarroya-Guadalupe (78.5 km-1260 m)

Último día de recorrido y, sin lugar a dudas, el más duro en cuanto a desnivel de los que llevamos hasta ahora, pero también uno de los más bonitos desde el punto de vista paisajístico.

Apenas 800 metros después de dejar Aldeanueva de Barbarroya abandonamos definitivamente el Camino Natural del Tajo para seguir las indicaciones del Camino Natural de la Vía Verde de la Jara, atravesando trincheras, túneles y estaciones abandonadas.

Túnel

Encontrando a nuestro paso numerosas edificaciones abandonadas, antiguos edificios que dieron vida a estas tierras en épocas pasadas. 


En pocos kilómetros nuestro camino vuelve a tomar como referencia una corriente de agua, siguiendo el margen del río Uso, que en la amplitud del paisaje no es más que un hilo de vida.

Río Uso

A lo largo de estos últimos kilómetros de la Vía verde podemos ver numerosos molinos, hoy abandonados, que constituyeron una de las primeras industrias de la zona. Quizá los más llamativos son los situados en la corriente de río Frío, donde llegaron a estar en funcionamiento hasta 18 molinos en unos 7 kilómetros de cauce, esto fue debido a que dicho río esta formado por una corriente de caudal prácticamente constante a lo largo del año.

Molinos de Río Frío

Nos separamos del río Uso para proseguir por el margen del arroyo de San Vicente y por el pequeño embalse que forman sus aguas. Este último tramo tiene algo más de pendiente para ganar los 670 metros de altitud a los que se encuentra la Estación de Santa Quiteria, punto final del Camino Natural de la Vía Verde de la Jara, y punto donde conectamos con el Camino Natural de Las Villuercas (marcado como Sendero de Gran Recorrido GR-116)
 
 Estación de Santa Quiteria

A partir de aquí es donde empieza lo duro de verdad, ya que tendremos que atravesar la línea montañosa que tenemos ante nosotros, para ello realizamos un giro algo brusco que nos permite bordear las montañas, con alguna subida y bajada por asfalto, para encarar el Puerto de San Vicente (808 m). En el puerto nos encontramos con un puente que nos permite cambiar al otro lado de la carretera EX-102, y cuando pensábamos que habíamos pasado lo peor, vino lo más duro, pero también lo más espectacular. 

La pista que tomamos es de piedra suelta lo que hace que las bajadas sean muy lentas y haya que extremar precauciones y las subidas en muchos casos imposibles, nosotros seguimos el Camino Natural que tras el puerto prácticamente baja 100 metros para volverlos a subir después, quizá compense coger la carretera que no pierde altura y no parecía tener mucho tráfico. 


Bajando del Puerto de San Vicente

Pero lo que es indudable es que esta zona es preciosa, pero muy dura, especialmente por el firme por el que nos toca pedalear.


Durante varios kilómetros vamos a seguir paralelos a la carretera EX-102, con pequeñas rampas de piedra suelta y pendientes que a veces alcanzan un 17%, un rompepiernas que a mí me pasó factura. Si se sigue por el Camino Natural compensa seguir por la carretera evitando estos fuertes desniveles. 

En este tramo tuvimos nuestro único punto de duda ya que el track nos indicaba que se seguía por dentro de una finca, pero no vimos ninguna señal, mientras que el Camino Natural nos indicaba por el margen de la carretera, finalmente decidimos seguir por este último. Una vez en casa hemos visto que el camino que entraba en la finca era una cañada, por lo que todavía no estamos seguros de haber seguido el camino correcto.
 
Pista del Camino Natural

Antiguo puente

Con las piernas machacadas llegamos a la localida de Alía, donde pudimos descansar un poco antes de proseguir camino. Desde aquí quedan pocos kilómetros, pero aún tenemos por delante unas cuantas rampas más, así que hay que intentar disfrutar. 

A la salida del pueblo tomamos el Camino de Logrosán, siguiendo las indicaciones del Camino Natural, que nos llevan hasta un pequeño arroyo y un puente construido para poder salvar las aguas del río Guadalupejo y evitar el vado. 

Vado del Guadalupejo

El camino nos lleva rodeados de amplias dehesas y por buen firme hasta el desvío del ramal a Guadalupe, si seguimos de frente iríamos hasta Logrosán. 

Dehesas


Desvío ramal a Guadalupe

Los últimos kilómetros los realizamos por paisajes típicamente extremeños de grandes dehesas y hermosas encinas, fincas dedicadas al ganado y que muestran un verdor quizá más propio de la primavera que del invierno. 


Y de esta manera llegamos a Guadalupe, localidad a la que entramos por una pequeña senda que discurre paralela al río Guadalupejo y que nos muestra el impresionante viaducto que se construyó para la vía férrea, la misma a la que perteneció el tramo de la Vía Verde de la Jara, y que nunca llegó a entrar en funcionamiento. 

Viaducto sobre el río Guadalupejo

En este punto, tras cruzar la carretera EX-102 tendremos que ascender por un estrecho sendero (se puede evitar por carretera, pero ya al final del viaje no nos apetecía estropear el recorrido) que me obligó, de nuevo, a empujar la bici un pequeño tramo, pero ir despacio también tiene sus ventajas, entre otras empaparte de lo que te rodea.

Subida a Guadalupe

Guadalupe nos recibe con sus calles estrechas y pintorescas, como antesala al gran premio del viaje, el Real Monasterio de Guadalupe. Las primeras noticias asociadas al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe se remontan al siglo XIV, santuario que se funda a causa del hallazgo por Gil Cordero de la imagen de la virgen en los márgenes del río Guadalupe. A partir de ese momento se inicia la historia de esta población que crecerá en los siguientes años entorno al santuario y se convertiría en uno de los grandes centros de peregrinación, junto a Santiago de Compostela.

En el año 1389 el Santuario fue encomendado a los Padres Jerónimos, de ahí su vinculación con el Monasterio de San Bartolomé en la localidad alcarreña de Lupiana, y que sería abandonado por éstos en 1835. Tras años de abandono en 1908 los Franciscanos pasaron a hacerse cargo del mismo. El Monasterio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.

Calles de Guadalupe

 Real Monasterio de Guadalupe

Como colofón del viaje dedicamos una mañana a visitar el Monasterio y a pasear por las calles de este bonito pueblo extremeño, un magnífico punto y final para un magnífico viaje. 

Claustro del Monasterio de Guadalupe
 
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 INFORMACIÓN ADICIONAL: