sábado, 21 de marzo de 2015

Camino de Santiago de Portugal en BTT

Casi un año después de nuestro último camino, aquí nos encontramos, de nuevo, rumbo a Santiago de Compostela, como siempre buscando nuevas alternativas que nos permitan conocer otros lugares. Así que nos decidimos por el Camino de Santiago de Portugal, desde Lisboa, siguiendo gran parte de la Vía Lusitana. Lo iniciamos en pleno mes de febrero, por lo que encontramos pocos peregrinos durante el recorrido.

Día 1: Lisboa-Santarem (86.5 km-350 m)

Nuestra rodadura se inicia en la capital de Portugal, a la cual llegamos en autobús, y el camino lo iniciamos en la misma estación, muy cerca del curso de la desembocadura del Tajo. Si se tiene tiempo merece la pena dedicar uno o dos días a esta hermosa ciudad y recorrer con calma sus calles llenas de historia. Nosotros ya habíamos estado con anterioridad y, puesto que no disponíamos de mucho margen de tiempo, decidimos salir directamente de la ciudad, siguiendo el curso de este gran río.

Habíamos leído que el camino no estaba muy bien marcado hasta Oporto, pero desde el inicio encontramos  las típicas flechas amarillas, acompañadas en esta ocasión de flechas azules que indican el Camino a Fátima. El inio de la ruta es muy relajado, sin apenas desnivel.

Caminos a la salida de Lisboa

El único problema que encontramos fue al alejarnos definitivamente de la capital donde el camino te mete por un pequeño valle con muchísima agua, donde encontramos mucho barro y alguna dificultad para pasar, pero es un tramo relativamente corto. 

Una de las curiosidades de este tramo será que habrá que atravesar en diversas ocasiones la vía del tren, y para ello se hace uso de los pasos habilitados en las propias estaciones, en algunos casos hay ascensor, pero en otras no nos quedó otra que cargar con las bicis y demás equipaje y subir y bajar escaleras. En la estación de Azambuja, situada al lado del campo de aviación de Azambuja, nos encontramos con una pequeñas muestra de aviones...una curiosidad.

Campo de Aviación de Azambuja

Casi todo el trayecto va sobre asfalto, lo que hace que sea un recorrido muy rápido y cómodo, a lo que se une la falta de desnivel. Por lo que, a pesar de los kilómetros, no es una jornada larga en cuanto al tiempo empleado, para llegar a Santarem, una bonita y tranquila ciudad en la que podéis encontrar todos los servicios necesarios. 

Calle de Santarem

Muralla de Santarem

En esta ciudad pudimos conseguir nuestra credencial en el Santarem Hostel, donde pernoctamos. 

Día 2: Santarem-Tomar (65.5km-385m)

Una nueva jornada relativamente tranquila, al menos hasta el tramo final que nos va avisando de lo que nos queda por delante. 

Salimos de Santarem atravesando la puerta de Santiago, una bonita bajada que hay que tomar con cuidado porque resbala, y mucho.

Salida de Santarem

Este día nos depara amplios horizontes por zonas de cultivos, especialmente viñedos, y de forma relajada llegamos al pueblo de Azinhaga, donde nos encontramos con la casa natal del premio nobel José Saramago, sinceramente desconocía este dato y me hizo especial ilusión.

Casa natal de José Saramago, Azinhaga

Tras esta parada, seguimos hasta nuestro siguiente referencia, la localida de Colegá, donde llegamos con pocas dificultades. A unos 3 km de esta población pasamos por la Quinta da Cardiga, quinta abandonada que en su día tuvo que tener una apariencia soberbia, pero que ahora mismo ve como la vegetación gana terreno sobre las paredes, la imagen me impactó y tiene cierta nostálgica belleza. 



Quinta da Cardiga

A partir de aquí solo nos restan 20 kilómetros hasta Tomar, aunque este tramo final será el más duro, con subidas y bajadas que empiezan a anunciar lo que nos espera en los próximos días, y que nos advierte que los días de relajado pedaleo en llano tocan a su fin. 

Tomar tiene un espectacular castillo templario en su parte más alta, que fue sede de las Cortes de Portugal cuando, durante el reinado de Felipe II, Portugal y España volvieron a estar unidos por un breve periodo de tiempo. Aquí también se encuentra el Convento de Cristo. El conjunto ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad, pero cierran pronto, así que si se quiere visitar hay que estar pendiente de los horarios.

Plaza de Tomar, con el castillo al fondo

En esta localidad localizamos un Hostel maravilloso, limpio, barato y con una decoración muy "feliz", totalmente recomendable.

Fachada del Hostel de Tomar

Decoración de la pared de nuestro cuarto

 
Día 3: Tomar-Coimbra (84 km-1570 m)

Este día se acabó lo del llaneo y empezamos con las subidas y bajadas. A lo largo del camino no encontraremos grandes puertos, a diferencia de otros Caminos de Santiago, pero, a partir de este punto, se convertirá en un rompepiernas, porque además las subidas, aunque cortas, son directas. 

También tenemos algo más de recorrido por algunas pistas y caminos, que nos permitirá disfrutar de paisajes algo menos urbanos que en días anteriores.


Se aprovechan pequeñas carreteras locales, que nos permiten avanzar de forma más cómoda y rápida con poco peligro, dada la ausencia de vehículos. 

Pedaleando por carretera local

A lo largo del día disfrutamos de todas las estaciones, estuvo nublado, chispeó, para después regalarnos un precioso sol, que ayudó a despejar el cielo de nubarrones.

 Camino empedrado 

Aunque los tramos de camino puro no son muchos, sí que hubo algún pequeño tramo que tuvimos que buscar alternativa porque eran senderos muy pedregosos, que con las alforjas no son muy recomendables, pero esto ocurrió en contadas ocasiones. 


Lo que sí es una cosa continua a lo largo del recorrido es el tema de las cuestas, porque son directas, yo diría que por la línea de máxima pendiente, en alguna ocasión por algún cortafuegos, lo que nos obligó a empujar las bicis en algún pequeño, pero duro, tramo, que nos hizo sudar lo suyo, pero siempre hay paisajes que compensan el esfuerzo.


En esta etapa se pasa por la población de RabaÇal, un buen lugar para pernoctar y así poder visitar las ruinas de la villa romana, si uno está interesado. Nosotros seguimos hasta Coimbra, donde dormimos en el albergue de peregrinos, situado en el Monasterio de Santa Clara.

Monasterio de Santa Clara

Día 4: Coimbra-Oliveira de Azimeis (85 km-1080 m)

Empezamos el dia con un gran desayuno en una de las numerosas cafeterías-pasterlerías que existen en la ciudad. Un vez atravesado el puente sobre el Mondego. Para seguir el camino no es necesario entrar en la ciudad, a no se que se quiera visitar, ya que nada más atravesar el puente el camino gira a la izquierda, hacia las afueras de la ciudad.

Esta etapa es una de las más "anodinas", gran parte del recorrido discurre por asfalto, sin grandes paisajes, por lo que no nos queda más que enfrentarnos a las duras cuestas con humor y buen talante, aunque siempre se puede encontrar algún pequeño rincón que sorprende.


Y siempre nos quedan los pequeños descansos en algún rincón...


Llegamos a Oliveira de Azemeis, después de una durísima subida hasta llegar al centro de la localidad. Llegamos en plenas fiestas de carnavales con desfile y todo. Nuestros esfuerzos se vieron recompensados cuando localizamos un hotel de cuatro estrellas bastante barato (nos hicieron un precio especial cuando se dieron cuenta que éramos peregrinos), un estupendo regalo que nos permitió descansar nuestros fatigadas piernas.

Miliario de la Vía Lusitana. Oliveira de Azemeis

Día 5: Oliveira de Azemeis-Vilarinho (74 km-1162 m)

Abandonamos Oliveira para inciar una jornada que nos llevará por zonas rurales, combinando carreteras locales con algunos tramos de pista bastante buenas. El tramo que nos lleva hasta la localidad de Grijó, a unos 10 kilómetros, nos lleva principalmente por asfalto, pasando por pueblos en los que encontramos cruceiros que marcaron el camino a los peregrinos durante siglos.


La salida de Grijó la realizamos atravesando la Serra dos Negrelos por una calzada antigua, de fuerte pendiente y difícil con la bici en algunos tramos por el firme, que nos obligará a parar a tomar aliento en alguna ocasión, pero es un tramo bonito, que nos transporta a lo que debió ser el camino hace tiempo.

Afueras de Grijó

Indicaciones a Santiago en la antigua calzada

En pocos kilómetros nos adentramos en las afueras de Oporto, aquí tendremos unos cuantos kilómetros por calles con fuerte circulación y muchos peatones, hay que extremar las precauciones. El puente sobre el Duero marca el inico de la parte histórica de la ciudad de Oporto.

Puente sobre el río Duero. Oporto

Es una ciudad bonita que bien merece una visita detenida y dedicarle algún día, pero con muchísimo turismo, así que los precios van en consonancia. Nosotros nos dimos una vuelta con la bici por el centro y sellamos credenciales, pero lo dejamos pendiente para una visita en profundidad en el futuro, porque por kilometraje no nos quedaba muy bien.

Catedral de Oporto

Muchos peregrinos inician el camino en esta ciudad, por lo que a partir de este punto la señalización mejora, y aumenta el número de alojamientos y servicios enfocados al peregrino.
 
Nuestro camino sigue unos 10 kilómetros más hasta Vilarinho, unos dos kilómetros antes de esta localidad se pasa por el Monasterio de Vairao, que es albergue de peregrinos, en un lugar idílico y tranquilo. Si se sigue hasta el pueblo habrá que bordear la cerca que delimita el monasterio, ya en continua bajada, por camino muy cómodo, hasta llegar a Vilarinho. 

Bordeando el Monasterio

Día 6: Vilarinho-Rubiaes (78 km-1407 m)

Iniciamos una de las jornadas más duras del recorrido, también una de las más bonitas, en uno de los tramos con más pistas del recorrido portugues. Así que hay que tomárselo con mucha moral.
El camino es relativamente cómodo en los primeros kilómetros, y nos sorprederá con rincones llenos de encanto. Al poco de salir de Vilarinho el camino se desvía (es posible seguir por carretera, con menos desnivel) para pasar por el Puente de Zameiro sobre el río Ave.

Puente Zameiro

Después de alguna cuesta por calles empedradas, seguiremos por terrenos relativamente cómodos, pistas amplias y bonitas que hacen del recorrido una día agradable. 


Y nos llevan hasta la localidad de Barcelos, un lugar tranquilo para realizar una parada antes de proseguir.

Barcelos

Nuestro camino continua con algua subida que otra, pero bastante cómodamente hasta Ponte de Lima, una preciosa localidad que ha crecido en torno al inmenso puente sobre el rio Lima y desde donde ya podemos ver las montañas que tenemos que atravesar, si queremos llegar a nuestro destino. 



A partir de aquí empieza lo duro de la jornada, ya que nos vamos adentrando en zona  más montañosa, los caminos no son tan buenos y las penidentes empiezan a ser más marcadas, con lo que dar pedales requiere algo más de esfuerzo. A cambio nos adentramos en preciosas zonas rurales con mucho encanto. 

En algún punto no queda más remedio que empujar las bicis, al menos para mí, porque en algunos puntos, como el tramo después de atravesar la autopista por debajo, las pendientes son tremendas y aquí ya llevamos unos cuantos kilómetros, pero no será el único momento. 


También habrá numerosos tramos de asfalto por carreteras locales, que no dejan de ser pistas asfaltadas, y que también tienen una considerable pendiente, pero que transcurren por sitios increíbles.


Poco a poco la ascensión se hace más dura hasta desviarnos por pistas para dirigirnos hacia el Alto de la Portela, el camino sigue por un camino empedrado, muy empinado, que inicialmente seguimos, pero no nos quedó más remedio que empujar las bicis, bueno más que empujarlas, nos tocó cargar con ellas, porque el camino tiene unos escalones importantes, aún así los dos primeros kilómetros seguimos la senda, lo que nos permitió pasar por el Cruz dos Franceses o Cruz dos Mortos (muertos llegamos nosotros)


Un poco después de pasar por la cruz la senda se cruza con una pista ancha y, aunque nos daba pena no seguir la senda empedrada que era una preciosidad, lo veíamos imposible si queríamos llegar de día a nuestro destino, así que nos desviamos por la pista, aunque a los pocos kilómetros tuvimos que desviarnos y tomar otra pista en no tan buen estado que a mí me obligó a empujar de nuevo la bici, pero al menos esta vez no me la tuve que echar al hombro. Después de penalidades varias, alcanzamos el punto más alto, el Alto de la Portela, precioso.


A partir de aquí nos las prometiamos muy felices bajando hasta Rubiaes, y es cierto, es bajada, pero el inicio de la misma fue, de nuevo, a pie, porque era totalmente impracticable, aunque fue un tramo más corto. Una vez pasado este tramo, iniciamos una bajada empinada que nos lleva de forma rápida hasta Rubiaes. El albergue está en la misma bajada. 

Albergue en Rubiaes

Día 7: Rubiaes-Redondela (53 km-704 m)

El día empezó lloviendo, lo que indicaba una jornada dura, desde el punto de vista meteorológico, a lo que se sumaba la paliza del día anterior, pero estábamos emocionados, al tiempo que algo apenados, porque en esta jornada íbamos a pasar la frontera. 

Desde Rubiaes pedaleamos de forma cómodo hasta ValenÇa Do Minho, última población portuguesa. Una localidad de calles estrechas y con una extraordinaria muralla, por la que pasa el camino, la salida de la localidad se realiza por una de sus puertas. 




ValenÇa Do Minho

La entrada a España, y nuestro adiós al hospitalario Portugal, la realizamos por el Puente Internacional que permite atravesar el río Minho y da entrada a la primera población española: Tui.


Río Miño y Tui desde el Puente Internacional

Desde este punto la lluvia no nos dejó, entrábamos en Galicia y se hizo notar, así que nos subimos los chubasqueros y apretamos el paso. El agua nos dio poco margen para disfrutar del entorno, aunque en alguna tregua pudimos hacer alguna foto de rincones llenos de encanto...casi sacados de cuento.

Puente de San Telmo

También en esta jornada nos vamos a encontrar con algunos tramos realmente feos, andando deben hacerse eternos, especialmente en Porriño, donde hay que atravesar un polígono (casi 5 kilómetros con humo, camiones y cruces peligrosos). Al día siguiente nos comentaron que hay una alternativa más llevadera, pero nosotros no la vimos. 

Todavía tendríamos algunos tramos agradables por camino...antes de que se pusiera a diluviar, literal.


Cuando la lluvia nos dejó claro que iba a compañarnos el resto del día, con intensidad creciente, la prioridad pasó a ser llegar a Redondela. Inicialmente pensábamos hacer una jornada más larga para que la del día siguiente, la última, fuera más llevadera y nos permitiera disfrutar de Santiago, pero la lluvia y el frío, nos hizo desistir y acortar la jornada. Así llegamos a Redondela empapados y deseosos de una buena ducha de agua caliente, por lo que optamos por un alojamiento en vez del albergue.

Día 8: Redondela-Santiago de Compostela (84 km-1200 m)

Por ser el último día olvidé apuntar los datos de kilometraje y desnivel, los datos incuidos son aproximados...debió ser la emoción. 

A lo largo de nuestro recorrido por tierras gallegas seguiremos de cerca la N-550, carretera que se atraviesa en numerosos puntos, en los que hay que tener especial cuidado ya que tiene muchísimo tráfico, y la visibilidad no siempre es buena, quizá es lo peor de este tramo. Pero también recorrermos zonas preciosas de bosque.

El inicio de esta jornada nos lleva a bordear la ría de Vigo por zona algo abrupta, con continuas subidas y bajadas, que irán  acumulando desnivel, además el camino se desvía para entrar en todas las poblaciones, con unas pendientes interesantes.

Bordeando la Ría de Vigo

Tras unos 10 kilómetros de relativa comodidad, nos encontraremos con las primeras dificultades, ya que el camino toma la antigua vía romana XIX, por un camino de losas, que es imposible recorrer con la bici. Estuvimos a punto de seguir por cerretera, pero no nos pudimos resistir a seguir la vía romana, prometía bonitos rincones, y así fue.

Inicio de la calzada

Posteriormente se suaviza algo, pero en numerosos tramos nos vimos obligados a empujar las bicis, pero mereció la pena y, a pesar de todo, recomendaría seguir este tramo. 


Este tramo hasta llegar a Pontevedra es precioso, algo lento por lo ya comentado, pero desde luego transcurre por rincones típicamente gallegos. Y después de que nuestras pupilas se hayan llenado de imágenes hermosas, llegamos a la bonita ciudad de Pontevedra. Un luegar perfecto para disfrutar de un buen almuerzo con vistas a la catedral.

Catedral de Pontevedra

Desde Pontevedra seguimos caminos bastante cómodos y sin grandes desniveles, por pistas bien buscadas que se adentran en bosques que nos permiten evitar la carrtera y pedalear de forma tranquila, disfrutando de la naturaleza y de nuestras últimas horas de viaje.


Y encontrándonos con algún cruceiro solitario...

 
Así de forma bastante cómoda y rápida llegaremos a Caldas de Rei, donde se presta hacer una paradita para reponer fuerzas y proseguir con los últimos kilómetros que nos quedan por delante. 

Desde Caldas tenemos subidas, no muy fuertes, pero que irán sumando, más después de tantos días acumulados, así que hay que tomárselo con tranquilidad e intentar disfrutar. Todavía nos quedan bonitos pueblos por los que pasaremos y nos indican que vamos por buen camino.


Este camino no se junta con ninguno de los otros en su entrada a Santiago, por lo que la entrada es totalmente diferente, y nos gustó especialmente ya que a 4 km de Santiago todavía teníamos la sensación de estar en medio del campo y el trazado sigue pistas bien buscadas para evitar las zonas asfaltadas. 


Lo que hace de esta entrada una de las más agradables que recordamos. Entra por la parte alta de la ciudad (entra por el clínico) por lo que no tendremos las fuertes pendientes que existen, por ejemplo, en la entrada por el Camino Sanabrés para llegar a la Plaza del Obradoiro. 

Bueno, y aquí se acaba todo, con la emoción de llegar, una vez más, a la plaza del Obradoiro. Hemos llegado por diversos caminos a lo largo de estos años, pero la emoción sigue siendo la misma, cuando terminas el Camino, sigue siendo una experiencia inolvidable llena de momentos duros y de sufrimiento, pero al mismo tiempo, lleno de experiencias vitales y lugares llenos de belleza que hacen que sintamos tristeza por llegar al final.

Plaza del Obradoiro. Santiago de Compostela

Nos vemos en el Camino.

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INFORMACIÓN ADICIONAL:

domingo, 1 de marzo de 2015

Sierra de las Batuecas, Sierra de Francia y las Hurdes en BTT (Cáceres)

Teníamos muchas ganas de recorrer esta zona de Cáceres con más calma desde que pasamos por aquí hacía un año cuando recorrimos el Sistema Central con la Bici (esto será objeto de otrroa entrada detallada), así que preparamos una ruta de un par de días para disfrutar de la belleza de esta tierra con nuestras bicis y nuestras alforjas...y lo disfrutamos, y mucho.

En total unos 125 kilómetros, en una ruta circular que no tiene desperdicio niguno.

Día 1. Riomalo de Abajo-Mogarraz (48 km. 1200 m desnivel)

Nuestra ruta se inicia en el pueblo de Riomalo. Saldremos del pueblo siguiendo la carretera, pero ya desde el principio podemos darnos cuenta de los estupendos paisajes que vamos a disfrutar en nuestro recorrido.

Salida de Riomalo. Río Alagón

La carretera la abandonamos para tomar las pistas que toman altura con fuerte pendiente al inicio, en pocos metros se irán suavizando, pero los metros iniciales ponen a prueba nuestras piernas. Gran parte de los kilómetros iniciales del trayecto lo haremos siguiendo el cauce del río Alagón, con lo que podremos disfrutar de las bonitas estampas de su orilla.

Cauce del Alagón

Encontraremos algún tramo algo más complicados, ya que en algún punto se siguen sendas algo estrechas y poco marcadas entre frutales, en algún caso hay alternativa por carretera sin desviarnos demasiado del track que seguimos, aunque siempre es más gratificante, aunque más duro y lento, seguir las estrechas sendas.

Senda

Casi todo el camino que seguimos sigue pistas amplias, fáciles para la bicicleta, pero duras físicamente (no confundir), al menos hasta las proximidades de Mogarraz, por las que podemos disfrutar de estupendas vistas de las montañas que nos rodean, con unas panorámicas excepcionales.

Vistas de la sierra
 
 El año pasado, cunado hicimos esta ruta, habíamos tenido un periodo de lluvias muy abundante, y se notaba...los ríos iban cargados de agua, y la naturaleza tenía unos colores incomparables. Tras varios kilómetros de pistas disfrutamos de una pronunciada bajada para cruzar el río Sangusín, uno de los numerosos afluentes del Alagón, y cuando vimos la subida que nos esperaba a continuación decidimos hacer una paradita. 

Descanso en el puente sobre el Alagón

Tras este descanso nos enfrentamos hacia una fuerte pendiente que nos lleva, por una bonita pista hata el pueblo de Molinillo. A partir de este punto seguiremos pistas más cómodas, con menos desniveles y con preciosas vistas.

Vistas desde las pistas

Así llegaremos hasta el pueblo de Santibáñez de la Sierra. Pocos kilómetros despues nos daremos un pequeño descanso al enlazar con la carretera, la cual seguiremos durane y seguiremos durante algunos kilómetros, solo la abandonaremos durante pequeños tramos. 

A pocos kilómetros de nuestros destino para esta primera jornada, abandonamos la carretera para llegar al Mogarraz, y aquí nos enfrentaremos al tramo más duro, sin duda, ya que nos obligará a empujar la bici, y al final de la jornada cuando las fuerzas están algo mermadas. Pero a cambio, disfrutaremos de un entorno incomparable...y sino, juzgad por vosotros mismo.




Así, a empujones, llegamos a nuestro destino, después de una durísima jornada, con mucho desnivel en poco kilómetros. En Mogarraz pernoctamos en una casa rural en el centro de un precioso pueblo, el cual tiene peculiaridad, en las paredes de las casas están los retratos de las personas que las habitan o habitaron, al parecer es obra de un artista del pueblo que hizo como una exposicisión y al final se terminó quedando...la verdad es que nos resultó muy curioso.
Pueblo de Mogarraz

Día 2. Mogarraz-Riomalo de Abajo(77 km. 1400 m desnivel)
 
Iniciamos el segundo día cansados, pero dispuestos a disfrutar de nuevo, a lo cual ayudó el estupendo día que nos acompañó, soleado y de cielos limpios y azules. Como no podía ser de otra manera en estas tierras agrestes, iniciamos el día con una fuerte subida hasta La Alberca, pero al menos es por carretera, lo que lo hace más llevadero. En este punto abandonamos el asfalto, para tomar pistas que, aunque son buenas, nos llevarán en continua subida hasta las zonas altas de la Sierra de Francia.

Pistas de Subida. Peña de Francia al fondo

La ascensión es larga, así que mejor tomársela con calma, porque cuanod parece terminar...siempre nos espera una rampa más por subir. Pero las vistas desde lo alto son espectaculares, dejándonos imágenes de una región agreste y dura, de roca y grandes desniveles. 

Descansando durante la ascensión

Llegando al final de la subida, con vistas de lo ya ascendido

Claro, despues de la subida viene la bajada, pero al final no resultó ser tan bueno, la bajada se presentaba delicada, muy empinada y con mucha piedra suelta. Inicialmente pudimos iniciar el descenso subidos en nuestras monturas, pero al poco tiempo de iniciarla, no nos quedó más remedio que continuar a pie por lo que aprecía un antiguo camino, casi convertido en cortafuegos, con grandes bloques de piedra. Al menos fue de bajada.

Inicio del descenso
   
A cambio de tanto arrastrar la bici, disfrutamos de bonitas vistas de esta parte tan salvaje del recorrido...


Después de unos metros sufridos alcanceremos una pista, que nos pareció en excelente estado, pero claro puede que esta apreciación sea subjetiva por pura comparativa. Ahora nos dirijimos hacia el corazón de Las Hurdes, y para ello no nos quedará más remedio que subir de nuevo, hasta encontrarnos con la carretera CC-158, donde encontraremos un cartel infomrativo de una ruta que sigue los pasos seguidos por Alfonso XIII por estas tierras en el año 1922. 

La intersección con la mencionada carretera marca el cambio de tendencia y empezamos un descenso muy rápido por una pista en muuy buen estado que nos lleva derechos a la población Nunomoral, la cual atravesamos para seguir por carretera en dirección a Rubiaco, Vegas de Coria y Arrolobos. En este punto nos separamos del asfalto para seguir una pista que inicialmente en ascenso, nos llevará por buena sombra proporcionada por un espeso bosque de pinos, y que nos ofrecerá vistas espectaculares del río Alagón...en buenos años...y de sus meandros.

Meandros del río Alagón
 
 A partir de este punto no queda más que seguir la pista para llegar, de nuevo, hasta nuestro punto de salida...con las retinas llenas de imágenes increíbles, de una zona poco conocida y de una belleza que sobrecoge. 

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INFORMACIÓN ADICIONAL: