domingo, 25 de abril de 2021

Hiendelaencina-Villares de Jadraque por el Bornova

 

Datos de la ruta:

  • Desnivel: 500 m m
  • Distancia: 11 km
  • Actividad: senderismo
  • Dificultad: Ruta circular con salida y llegada en Hiendelencina atravesando el barranco del río Bornova.

Recorrido

Iniciamos el recorrido en la localidad de Hiendelaencina en la misma plaza. Desde esta misma localidad hace algunos meses recorrimos las minas del Arroyo de Cal descubriendo un paisaje sorprendente. Esta ocasión no será para menos. Dejamos atrás el pueblo en dirección a la mina de Santa Teresa, aunque nos desviaremos mucho antes de llegar a ella, a nuestra derecha, poco después de pasar el cementerio. 

Seguimos unos precarios carteles donde unas flechas blancas nos indican el camino a seguir. Esta señalización corresponde con la ruta del puente de Las Calderas (o bajada a la Casa de Máquinas de Arriba). 

Iniciamos el descenso por un sendero estrecho. empinado y algo pedregoso. Las primeras panorámicas del barranco del río Bornova son un buen aperitivo de lo que nos vamos a encontrar en esta ruta: paisajes espectaculares, senderos ser`penteantes y naturaleza en su máximo exponente. 
 
Inicio del descenso. Alto Rey al fondo
Inicio del descenso. Alto Rey al fondo
 
Al inicio del descenso, en el horizonte, son perfectamente reconocibles algunas de las siluetas características de la zona, como el Alto Rey
 
El camino, en algunos tramos, se ve perfectamente empedrado. No hay pérdida posible ya que el sendero está muy transitado y las indicaciones son claras. El descenso en una sucesión de zetas que permite descender por la abrupta ladera. El aroma pegajoso de las jaras inunda y se concentra en este estrecho paisaje.
 
Descenso al barranco del río Bornova
Descenso al barranco del río Bornova

 
El sonido de las aguas del río Bornova se vuelven más presentes con cada paso que damos marcado la música de nuestro camino. La humedad y estos días de sol han propiciado esta primavera hermosa y explosiva que nos rodea. El camino es indescriptible, sorprendente, tranquilo. Solo el trinar de los pájaros y algún que otro caminante aislado perturban nuestros pasos.
 
En este primer tramo, algunas indicaciones nos señalan algunas rutas alternativas que ignoramos (quizá en una próxima visita) para seguir nuestro camino a la profundidad del barranco. 
 
Nuestro descenso finaliza en el puente de las Calderas, reconstruido en el año 1948, que nos permite salvar las abundantes aguas del río Bornova

Puente Las Calderas. Río Bornova
Puente Las Calderas. Río Bornova

 
Al poco de atravesar el puente, vemos las indicaciones (postes de madera con pintura verde) que nos llevan a iniciar el ascenso. Pero antes, nos desviamos unos metros para acercarnos a la Casa de Máquinas. El edificio presenta un estado de ruina importante, en su interior se conserva parte de la maquinaria que permitió aprovechar la fuerza del río Bornova para generar energía eléctrica. Esta infraestructura dejó de funcionar en los años veinte y parece que su futuro inmediato no es muy alagüeño. 
 
Tras ver el interior de la Casa de Máquinas, iniciamos el fuerte ascenso por la ladera. A partir de aquí seguimos la descripción de la ruta RCGU-82 (De Villares de Jadraque a Hiendelaencina cruzando el Bornova) de Caminos de Guadalajara
 
Ganamos altura de manera decidida y, en pocos minutos, nos situamos por encima de la Casa de Máquinas. La senda es estrecha, muy estrecha en algunos puntos. Avanzamos rasgando metros a la ladera. Pero no hay adjetivos bastantes para describir la belleza de las vistas y del paisaje que nos rodea. Es sobrecogedor.
 
Senda de ascenso desde la Casa de Máquinas
Senda de ascenso


La subida relentiza nuestro paso y aleja el sonido de las aguas del río Bornova. En este tramo no hay pérdida posible, ya que la única posibilidad que tenemos para avanzar es la senda rojiza que se abre camino entre la vegetación.
 
Ascenso al Collado de la Peña del Águila
Ascenso al Collado de la Peña del Águila


Alcanzamos el collado de la Peña del Águila (a unos 1010 m de altitud), un excelente mirador hacia el profundo barranco del río Bronova y un punto casi obligado para detenerse y contemplar el entorno. 
 
Las flechas verdes sobre las rocas (quizá algo agresivas) así como los postes de madera nos indican claramente que el ascenso no ha finalizado. Trepamos unos primeros tramos entre rocas hasta alcanzar una zona más horizontal y amable. La panorámica se vuelve más amplia a medida que nos alejamos del cauce y ante nosotros las rocas cobran protagonismo. 

Señalización del sendero entre Hiendelaencina y Villares
Señalización del sendero entre Hiendelaencina y Villares

 
El ascenso se vuelve más suave y nos econtramos con los primeros rediles tan característicos de esta zona mimetizados con las rocas del entorno. Aquí, algunas jaras presentan las primeras flores blancas, son pocas pero son indicativo de una primavera generosa que en pocos días romperá en todo su esplendor. 
 
Camino a Villares de Jadraque. Rediles
Camino a Villares de Jadraque. Rediles


A partir de este punto iniciamos un serpenteo a media ladera que apenas supone ningún esfuerzo. El camino se ensancha, aparecen más construcciones que indican los viejos usos de estas montañas, estamos en las Viñuelas, tal como nos indica un cártel. De nuevo aparecen los empedrados. 
 
Al fondo, la línea de verde intenso delata el curso del arroyo de Casa que alimenta al río Bornova. Al fondo podemos ver la pequeña aglomeración de Villares de Jadraque

Descendemos hasta las aguas del arroyo de Casa para atravesarlo con la ayuda de un moderno puente, el puente el Manzanillo.

Puente del Manzanillo
Puente del Manzanillo

 
Una pequeña subida, nos adentra en las calles de Villares de Jadraque. Decidimos hacer una parada en el bar de la localidad, donde nos encontramos con otros dos senderistas que están haciendo nuestro mismo recorrido. 

Tras una breve parada para reponer fuerzas, retomamos nuestro camino. Desandamos parte de nuestros pasos para descender de nuevo a las aguas del arroyo de Casa que cruzamos de nuevo, esta vez por un pequeño puente de piedra. 

Dudamos algo en el ligero ascenso posterior al arroyo, hasta localizar de nuevo las flechas verdes que nos confirman que vamos por buen camino. Nuevamente nos rodean los cercados de piedra y amplias praderas. Hay que estar algo pendintes para no perder de vista las indicaciones. Hay algún cruce donde lo único que nos indica el camino a seguir son los hitos, no vemos postes ni flechas verdes, el camino lo marca más bien la intuición. La senda se abre camino siguiendo la línea marcada por los cercados. 

El camino nos lleva al reencuentro con las aguas del río Bornova que atravesamos gracias a un puente de hormigón. Sobre nuestras cabezas la solitaria carretera GU-147. 
 
Puente sobre el río Bornova
Puente sobre el río Bornova
 
 
Al llegar a la carretera abandonamos la ruta RCGU-82 (De Villares de Jadraque a Hiendelaencina cruzando el Bornova) que hemos seguido hasta aquí, ya que la vuelta a Hiendelaencina la realiza siguiendo la carretera, nosotros decidimos buscar una alternativa para evitar los dos kilómetros y medio de asfalto. 

Cruzamos la carretera GU-147. Al otro lado hay una casa de piedra. Un hombre nos confirma que unas  cintas balncas y rojas marcan el camino de la Mina. El recorrido está marcado por las cintas, una buena colección de hitos y alguna esporádica señal verde que no sabemos muy bien a qué corresponde ya que no tienen continuidad.
 
Iniciamos el ascenso por la senda marcada  que ascienden de manera suave hasta alcanzar un collado a unos 1050 m de altitud donde se agrupan algunas construcciones de piedra. En este punto la ruta a veces se vuelve dudosa, los hitos se empeñan en esconderse tras las jaras y los arbustos de tomillo, y las cintas no siempre son visibles. 

Camino de la mina
Camino de la mina

 

Tras algunas dudas y algún despite, nos reencontramos con las indicaciones que ya no perderemos durante el ascenso. Incluso nos sorprende alguna indicación con flechas blancas sobre placas metálicas (muy similares a las que seguimos en la ruta del puente de Las Calderas) que nos hace sospechar que seguimos una ruta marcada, o que en algún momento lo estuvo. 

El camino no parece estar muy transitado por lo que habrá que ir muy antentos de las cintas y de los hitos que nos invitan a ascender entre arbustos y pinos hasta llegar junto al aeródromo del servicio forestal. Desde aquí es visible lo que parece una alta chimenea, estamos ante las ruinas de algunas de las numerosas minas que poblaron los alrededores de Hiendelaencina a partir de mediados del siglo XIX. 

Restos mineros. Hiendelaencina
Restos mineros. Hiendelaencina

Las cintas, situadas ahora entre un mar de jaras, son bastante visibles. Una estrecha senda se abre camino a través de los arbustos y rodea pequeñas lagunas donde las ranas croan y se esconden a nuestro paso. 

En apenas un kilómetro llegamos a las calles de Hiendelaencina donde ponemos punto final a esta bonita e inesperada ruta siguiendo el curso del río Bornova.


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RECORRIDO:
 
 
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INFORMACIÓN PRÁCTICA:

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