viernes, 10 de marzo de 2017

SL PNAT 06 Senda de la rambla del avellano (Arbeteta. Guadalajara)

Un cielo plomizo nos recibe a nuestra llegada a la plaza del pequeño pueblo de Arbeteta. Este pueblo se localiza en las estribaciones del Parque Natural del Alto Tajo y comparte con éste los profundos barrancos. Nos encontramos en un rincón de la Sierra de Umbría Negra.

Nuestros primeros pasos nos llevan hasta la Fuente de los Caños, donde se sitúa el inicio de la ruta, marcada por un cartel informativo. Miramos a nuestros alrededor y solo vemos ondulados campos de cultivo. Nada hace sospechar lo que se esconde tras los pliegues sinuosos.

Recorremos algunos cientos de metros por una pista ancha que la humedad imperante ha dejado embarrada. Estos primeros metros son en ligera subida. El camino está indicado con postes y es uno de estos indicadores el que nos marca el desvía hacia nuestra izquierda. Un mirador nos permite apreciar un profundo barranco que permanece casi oculto a las miradas indiscretas.

Desvío hacia Barranco de los Escaramujos
Desvío hacia Barranco de los Escaramujos

Una estrecha senda nos marca el camino a seguir para adentrarnos en el Barranco de los Escaramujos. La humedad reinante hace que los colores sean luminosos, el olor a tierra húmeda nos envuelve.

Barranco de los Escaramujos
Barranco de los Escaramujos

La vereda se abre camino entre pinos, majuelos y sabinas, delimitada por muretes semiderruidos que denuncian la mano del hombre. El camino es sinuoso. Pequeñas subidas y bajadas nos permiten entraren calor. Llegamos hasta un abrevadero donde dudamos, por un momento, de la dirección a tomar, hasta que vemos una señal blanca y verde en un pino.

La soledad es absoluta. A nuestro alrededor tan solo escuchamos el trinar de los pájaros que huyen ante nuestra presencia. Disfrutamos de esta paz.

Barranco de los Escaramujos. Senda
Barranco de los Escaramujos. Senda

Avanzamos, ahora en decidida subida, a nuestros pies la hojarasca del otoño amortigua nuestros pasos. La guayaba busca la generosa humedad a la sobra de la cual crece y tapiza los suelos pedregosos. Vemos algunos plásticos de colores llamativos colgados de algunas ramas, indican los puestos de caza. Por suerte, hoy permanecen solitarios y sin dueño.

A medida que ganamos altura la espesa niebla nos envuelve, amortiguando los sonidos de la naturaleza y de nuestro avance. Los pinos aparecen como orgullosas siluetas.

Subida por el Barranco de los Escaramujos
Subida por el Barranco de los Escaramujos

La subida finaliza al enlazar con una pista. Supuestamente nos encontramos en un mirador, desde el cual podríamos contemplar las aves rapaces que han buscado cobijo en las paredes del barranco, pero la niebla nos impide ver.

Conexión con pista. Punto de vista panorámica
Conexión con pista. Punto de vista panorámica

Seguimos la pista, a nuestra izquierda, durante un par de kilómetros. Ahora descendemos por fuertes pendientes. A lo lejos escuchamos los sonidos de los ciervos, como toses guturales, probablemente dando aviso de nuestra indiscreta visita.

Nuestro descenso nos lleva hasta conectar con el Barranco de la Fuente Nueva, el cual seguimos hacia nuestra izquierda. Nos adentramos en el barranco por una pista menos marcada.

Barranco de la Fuente Nueva. Inicio
Barranco de la Fuente Nueva. Inicio

A medida que avanzamos la grandes moles rocosas ganan presencia. Se intuyen tras la niebla y de forma sibilina nos cercan. A nuestra izquierda antiguos muros delimitan numerosas terrazas apenas insinuadas bajo el bosque de pinos.

La roca grisácea adopta formas redondeadas, voluptuosas. Grandes oquedades se abren en ellas, muchas presentan muros que indican un uso hace tiempo olvidado.

Barranco de la Fuente Nueva
Barranco de la Fuente Nueva

Barranco de la Fuente Nueva
Barranco de la Fuente Nueva

Las moles de caliza apenas dejan espacio para la pista. La erosión del agua y los elementos has dado lugar a formas caprichosas. Algunas desafían las leyes del equilibrio y parecen uno producto de la mano del hombre. Cuando llevamos recorrido la mitad del Barranco de la Fuente Nueva, nos encontramos con un inmenso arco abierto en la roca.

Barranco de la Fuente Nueva. Arco de piedra
Barranco de la Fuente Nueva. Arco de piedra

Tras deleitarnos durante un buen rato con las formas de la roca proseguimos por la pista que sigue descendiendo por el barranco.

Nuestro bajada finaliza en el rincón conocido como Los Ojos, una amplia zona en la que se dan la  mano el Barranco de la Fuente Nueva y la Rambla del Avellano. Altas paredes rodean esta zona con las reconocibles manchas blancas que marcan los nidos de las aves rapaces. En el cielo elegantes vuelos nos entretienen durante algunos minutos.

Los Ojos
Los Ojos

Iniciamos el recorrido de la Rambla del Avellano. En un principio seguimos na senda poco marcada, nos guiamos gracias a los postes y las omnipresentes marcas verdiblancas.

Rambla del Avellano. Inicio
Rambla del Avellano. Inicio

El sendero se va encajonando, las paredes se acercan a nosotros, hasta que la senda no es más que un fino hilo que quita terreno a la naturaleza, un sinuoso camino que avanza por la ladera rocosa acompañando a la montaña en sus formas.

Rambla del Avellano
Rambla del Avellano

Rambla del Avellano
Rambla del Avellano

Tras un kilómetro y medio de sinuosa senda, volvemos a enlazar con una pista. Donde La Rambla del Avellano se encuentra con el Barranco de los Conejeros, las paredes toman distancia y nuestra vista alcanza un horizonte más amplio.

Dejamos la pista y nos desviamos de la Rambla del Avellano (si la siguiésemos enlazaríamos con la carretera GU-929 en pocos metros). Tomamos una senda en ascenso hacia el pueblo de Arbeteta. Ganamos algunas decenas de metros y dejamos a nuestros pies los profundos barrancos que hemos explorado.

Senda de ascenso hacia Arbeteta
Senda de ascenso hacia Arbeteta

Al alcanzar el punto más alto podemos ver la punta de la veleta situada en la iglesia del pueblo. Estamos más próximos de lo que pensábamos, solo unos pocos cientos de metros nos separan del núcleo urbano.

Pero aún nos queda una pequeña visita para poner una bonita guinda a esta ruta. Poco antes de enlazar con la pista por la que salimos de Arbeteta, nos desviamos a nuestra derecha para ascender hasta el Castillo de Arbeteta.

Se trata de una impresionante fortificación de planta cuadrangular que se eleva majestuosa sobre un espolón rocoso, lo que le otorga una situación privilegiada sobre el Barranco del Arroyo de la Rambla.

Castillo de Arbeteta
Castillo de Arbeteta

Los orígenes de esta construcción se remontan al siglo XII al periodo de la reconquista de estos territorio por el rey Alfonso VIII, aunque los restos que podemos contemplar hoy día en su gran mayoría pertenecen al siglo XV.

Consta de un patio central con un aljibe en su centro tallado en la roca. El paso que da acceso al castillo fue cortado por un foso, de forma que el castillo quedaba comunicado únicamente por un puente levadizo.

Castillo de Arbeteta. Aljibe y patio central
Castillo de Arbeteta. Aljibe y patio central

Castillo de Arbeteta. Patio central
Castillo de Arbeteta. Patio central

Castillo de Arbeteta. Entrada
Castillo de Arbeteta. Entrada

Desde el castillo el Arroyo de los Navazos que vierte sus aguas, justo a los pies de la fortaleza, en el Arroyo de la Rambla. En nuestro descenso gozamos de unas imágenes impresionantes del castillo colgado sobre el barranco en un elegante equilibrio.

Castillo de Arbeteta
Castillo de Arbeteta

Finalmente nos juntamos con la pista por la que iniciamos el recorrido.

En el cartel situado en el castillo leímos la leyenda de Mambrú, la cual relata los amores desgraciados del hijo del sacristán de Arbeteta y la hija de un hombre rico de Escamilla en torno al año 1740. El padre de la muchacha se opuso a esta relación y el enamorado decidió partir para la guerra donde consiguió gloria y honores. A pesar de ello el padre de la muchacha siguió sin dar su consentimiento. Ambos enamorados hondeaban sendas banderas desde lo alto de las torres de las iglesias de los respectivos pueblos. El muchacho volvió a partir a la guerra donde murió y, poco después, murió su amada de pena. Dicen que esta es la razón de que la veleta situada en la Iglesia de Arbeteta (la Iglesia de San Nicolás) tenga forma de soldado (el mambrú de Arbeteta), mientras que en la de Escamilla se colocó una veleta con forma de doncella.

Y con esta leyenda damos por concluidas nuestras andaduras por esta naturaleza pura del entorno de Arbeteta.

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